El sueño de un boludo

domingo, 15 de agosto de 2010 ·

Transcripción de una columna de Nación.

El sueño de mi vida: ser un bloggero K

Carlos Reymundo Roberts
LA NACION

Ya sé qué quiero ser cuando llegue a grande: blogger K. Si la vida quiere darme un premio, pido ése: formar parte del ejército de hombres y mujeres de este país que día tras día -llueva, truene o relampaguee- (qué acotación al pedo. Nada tienen que ver las condiciones climáticas externas para que un blogger se decida a postear o no. Como me revienta cuando quieren en sus pedorras columnas, escribir simulando literatura) toman la lanza y salen en defensa de su gobierno, más a matar que a morir. (otra, se supone que si tomas una lanza, en el caso supuesto de que seamos un malón como es lo que querés dar a entender, es lógico que sea más para matar que para morir)
En tiempos de descreimiento general, (¿El tiempo no pasa estos columnistas? ¿o escribe desde la vera de la ruta, llorando por lo que "soñó" y no pudo ser?) de desideologización, (Si estamos más idelogizados que nunca. La política está sobre la mesa, y discuten hasta los pibes de 10. ¿Dónde vive este deformado?) de individualismo feroz, ellos se agrupan y se alistan para presentarles una batalla diaria a los medios de comunicación y a sus esbirros, los periodistas. (Entonces esos esbirros -le faltó decir- salimos y escribimos columnas de opinión tan vacias como estas.)
La escena ha de ser conmovedora: miles de jóvenes (bueno, así los imaginaba yo, -se hace el boludo- pero me dicen -le soplan al oído- que hay gente de todas las edades) que, por pura vocación, por sus más profundas convicciones democráticas y en resguardo del destino de la patria, se despiertan cuando todavía es de noche, leen rapidito diarios y sitios de Internet, detectan al enemigo y, antes siquiera de tomar un café o de cepillarse los dientes, ya están armados frente a sus PC. (Fua loco, este estuvo de incognito entre nosotros. ¡¡Es un espía, es un espía!!) Convencidos, entusiasmados, allí empieza la segunda parte de su trabajo, que en realidad no es tan complicado: consiste, básicamente, en destruir al autor de la nota (Error. no destruímos al autor sino a la nota, que no es lo mismo) que haya osado rozar al Gobierno. Destruirlo significa eso: hacerlo papilla, meterse con su medio, con su historia (cualquiera que ella sea), con su apellido y hasta con su cara. (¿? ¿Che quién le dijo a Reymundo que su nombre pega con inmundo, pero que nada tenía que ver su cara de nabo? ¡Avisen si vamos a largarnos a escupir verades por ahí!)
No es una guerra de argumentos, claro está, porque no hacen falta, y eso es lo tentador del trabajo: si alguien critica a los Kirchner obedece, en todos los casos, a que es reaccionario, fascista, ultramontano; a que está al servicio de la Sociedad Rural, del neoliberalismo o del capitalismo salvaje, o a que los dueños de su diario le han obligado a escribir eso.  (Por fin, estoy de acuerdo con lo escrito)
Para ese ejército de esforzados servidores, lo que dice el artículo en cuestión casi no importa, o importa muy poco. (¡Qué pocos blogs que has leído!) Pobres, de tanto apuro quizá no han tenido ni tiempo de leerlo. (La verdad que tenés razón, en este momento siento que soy el único boludo que está leyendo tu estúpida columna) Expertos sabuesos, ya el título les ha de dar la pista. Temo que, con total malicia, un día alguien escriba un largo elogio del Gobierno, hasta que en la última línea aclare que todo lo anterior era una farsa. ¡Qué horror, cuántos bloggers K van a caer en la trampa! ¿Alguno llegará hasta esa última línea? (Después se quejan, pero siguen descalificando. Para que veas voy a seguir hasta la última línea de esta columna por encargo.)
La consigna de nuestros héroes parece ser: hay que entrar rápido en los foros de Internet, en los blogs, en Twitter, y dejar la impronta. Hay que marcar tendencia, y hay que hacerlo antes que los otros enemigos: aquellos a los que la nota les ha gustado. Para éstos también habrá fuego, por supuesto, (¡más vale! tenemos para todos) aunque sin perder de vista que apenas son tropa y que el general es el autor del artículo, al que, si es posible, hay que convencerlo de que más le hubiese valido escribir para la revista de los bomberos voluntarios de su barrio. (¿Y por qué no? Cuando escribís por tu voluntad, sin que te pese el sobre mensual, no importa el medio sino más vale hacer conocer tu opinión. Probá y escribí sin pensar en el sueldo, vas a notar libertad en las palabras.  Aunque creo que si tu escritura no fuera paga, no eligíras seguro la revista de los bomberos para hacerlo, te veo más Grondonizado, es decir más para el lado de escribir los comunicados para las botas)
¿Es la admiración lo que me lleva a detectar a un blogger K y a no confundirlo con cualquier persona que pueda salir en defensa del Gobierno? No, no es la admiración, sino el olfato. Hay cierto aire de familia en los bloggers oficiales. Son madrugadores, son furibundos, no pierden tiempo discutiendo razones (más si son huecos pero duros de mate como el que escribe esta columna), están horas frente a las pantallas, aman la descalificación (está bien que debés soportar la verdad, pero yo nunca te dije Sorete) y no muestran ni la más mínima intención de ceder nada, nunca y ante nadie. 
Otro rasgo común es su reacción cuando alguien los descubre y los acusa -con total injusticia, por supuesto- de estar a sueldo de la Casa Rosada. Allí se despiertan sus más bajos instintos (si es que no estaban despiertos ya) y arremeten sin piedad. Alguien comentaba el otro día que era muy fácil entrar en un foro y distinguir a los bloggers K: "No argumentan: sólo agreden e insultan".
Días atrás conté en Twitter mi sospecha de que esa fuerza de choque (en Tw somos fuerza Delta, huevón) en Internet también tiene una división dedicada a los programas de radio que difunden los mensajes de los oyentes. Algunos llamados, en cierto magazine de la mañana, me habían parecido sugestivos. Alguien contestó que sí, que era así, que se los denomina "llamadores K" y que su jerarquía es superior a la de los " twitteros K", pero menor que la de los bloggers K, que son una suerte de tropa de elite. De lo cual concluí que ni siquiera los Kirchner, tan igualitarios, han logrado que en sus filas no reinen la lucha de clases y la discriminación. (No puedo decir más que un buen párrafo para cagarse de risa. El tipo acostumbrados a las distintas divisiones. Marina, Infantería y otros, nos clasifica a nosotros también)
En mi intención de ser algún día uno de esos soldados, me lleno de preguntas. ¿Quién los comanda? (el General desde el más allá) ¿Cuántos son? (estamos podridos de contarnos todos los días) ¿Cómo los reclutan? (Se les hace leer este tipo de columnas de opinión, y después ellos solitos van y abren una cuenta según la división que has hecho, y que más les gusta. Llamadores K, Twitteros K o Bloggers K) ¿Cuál es el mínimo de horas que hay que servir a la causa? (No lleva mucho tiempo leer y desmembrar una nota pedorra como esta) Y el gran tema: OK, acepto que no reciben un peso, que es vocacional, que es espontáneo, pero? ¿alguien podría decirme a cuánto asciende ese sueldo que no cobran? (¡Lo nuestro es impagable, pibe!)
Por cierto, también me pregunto cómo tomará este cuerpo tan cohesionado, tan uniforme, esta nota que le dedico. ¿Entenderán que está escrita con ánimo de elogio, de reconocimiento, o creerán, en una lectura superficial, que es una crítica, una más de las muchas que reciben por estos tiempos? Hay una sola forma de saberlo. Darla por terminada y escucharlos. Soldados, si llegaron hasta aquí, adelante: ustedes tienen la palabra. (No, que voy a decir ahora.  Andate a la puta que te parió, que yo me voy a ver 678 qué está por empezar) 


2 comentarios:

Daniel Mancuso dijo...
agosto 15, 2010  

clap clap clap, muy bueno, saludos

Unfor dijo...
agosto 16, 2010  

Yo estoy estudiando alternativas por si perdemos en el 2011.

Tendré que trabajar por ahí de Bloggero-Tach (Tachuela); ahí me pagarán con algunas cosas que le afana la policía a los presos.
O Bloggero-Mauri (ahí jodido para cobrar; porque es muy avaro el yuppie ese).
O Bloggero-Alf (lo que me pague Ricardito se me va a ir seguro con el desaggio que va a imponer).

Jodido che; por lo menos Anibal me paga religiosamente y taca-taca. Ja, ja.

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