Transcribiendo al pariente

viernes, 5 de marzo de 2010 ·

 "Los parientes no se eligen" dice un refrán, de autoría anónima y de clara calentura.
Hace unos días un completo desconocido, y agreguémosle también porque no el mote de deformado, escribió una carta, "supuestamente" a su prima tercera, la actual presidenta del BCA, Mercedes Marcó del Pont. Digo supuestamente, porque la carta tenía como destinataria a ella únicamente y terminó publicada en Perfil, y se propagó por la red. 
Aquí está la carta de este deformado, y la transcripción de la misma:


Buen día!!! Mercedes: (Texto simple para romper el hielo con la hoja en blanco. Nada que transcribir, desde ahora nqt)

Hace un tiempo chocamos con vos, en la calle y conversamos un minuto... (¿? Mercedes también se preguntó lo mismo que nosotros)
Te escribo, porque desde que comenzaste tu carrera pública, es decir, desde que empezaste a salir en la tele, hablando de cuestiones económicas, hace varios años ya, siempre estuve muy orgulloso de mi prima, Mercedes Marcó del Pont. (Acá le quiere decir que antes la quería más,  de una manera no tan grosera como sería decirle que ahora la odia porque se junta con la conchuda)

Hoy, no puedo decir lo mismo. (Ven lo que les digo)

Estoy muy triste, por nuestra Patria, por nuestra familia, por nuestro apellido, que está saliendo en todos los diarios, pero que no sale entre las buenas noticias. (Comienza a describir su tristeza a lo grande para terminar en el egoísmo del apellido. Esto es conmovedor. Le reprocha que no sale en las buenas noticias, a lo que Mercedes le podría regañarle su suscripción únicamente a los diarios Clarín y La Nación)

¿Te acordás que hace poco estuviste en Vigo, España cuando celebraron los 250 años de la llegada de Don Buenaventura Marcó del Pont...? (¿¿¿y??? preguntaría Mercedes)
Fui yo, el que empecé hace un tiempo, a escribir a Vigo, donde creían que ya no había parientes de Don Buenaventura... (Bue, bue, esto me hace acordar a mi parentezco, que al tener la noticia de que en Mallorca había fallecido un pariente, o  alguien del mismo apellido digamos, con mucha guita, comenzaron a escribir cartas cada cual por su lado, para ver como se hacían con una supuesta herencia. Nunca en sus putas vidas habían escrito una carta, ahora lo hacían todos a la vez, y encima certificadas con aviso de recibo.  Jorge Francisco ¿no me vas a decir que mandaste otra cartita de esta a Vigo, con la única intención de hacer saber que aquí en el cono sur existían también los Marcó del Pont, y no con el propósito de informarte si había alguna aveja perdida con el mismo apellido, con algo para dejar de herencia?)  
Estuviste y fuiste agasajada, ¡qué bueno!, me imagino que habrás sentido gran orgullo de tus antepasados... (Acá le salió la Carrió de adentro, perdón el odio)

Pero, querida prima, algo te ha pasado en tu vida, que te has salido del camino... (Acá le saltó el sacerdote de adentro, aparte de falsear con el "querida")

Don Buenaventura padre, y su hijo Buenaventura Miguel, eran comerciantes espléndidos, devotos de la Santísima Virgen María, excelentes personas, fundadores de una enorme familia, obedientes del Rey de España, etc. (Buenos adjetivos hasta "obedientes". Venía bien, ya me estaba convenciendo sobre la forma de ser de los Buenaventureros éstos, pero con obedientes la cagó. Le dice que eran buenas personas, religiosas, amantes de la familia, pero termina afirmando que en el fondo eran una lamebotas, chupamedias, o como dice otro Francisco amigo mio, unos Chupapijas.)

Pero, si bien ocupaban cargos públicos o cargas públicas, lo hicieron defendiendo siempre la libertad de comercio... (eh pare ahí, ¿porque no llamamos las cosas por su nombre?. Eran capitalistas usureros. Iban a la iglesia, y adoraban a no sé que virgen -ver párrafo anterior- pero no tenían más que religión que la del Dios del mercado) y así se lo reclamaron a su Rey.

Hoy, querida Mercedes, te has puesto en otro sitio totalmente contrario.  (Acá le dice que se colocado en el sitio de la patria toda, y no en el que él esperaba, el de un país para unos pocos)
No se trata ya de defender ideas de izquierda o derecha, se trata de algo que ha dejado de ser ciencia económica, para pasar a ser pura prepotencia mentirosa y demagógica. (¿What the hell wanted to say this deformed?) Ni siquiera podés afirmar que se defiende la causa de los pobres, en cuyo caso, yo también me adhiero... Estás defendiendo la causa de un grupo de lunáticos, que usan a los pobres, pero para enriquecerse ellos, sin sentido alguno. (En ningún momento nuestra querida Mercedes emitió opinión alguna en favor de la oposición)

Hace 2 días, en la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar, en la Recoleta, depositamos las cenizas de una tía nuestra, era cubana y dejó su Patria sin nada,  (¿se robo todo?) siendo de una antigua familia rica de Cuba... (Y dale, y dale con las dinastías) Gracias a Castro, amigo de Chávez, amigo de Cristina... (En el párrafo anterior habla de que no se trata de defender ideas de izquierda o derecha, pero termina este, precisamente, expresado odio de derecha, odio de derecha, odio de derecha...)

Mercedes, ¿para qué o por qué estás allí? Apellido no necesitás... Dinero, tal vez... Fama... Honores... ¿acaso te hacen falta? (¿Ideología? ¿sabés de lo que te estoy hablando, no Francisco? Perdón, Jorge Francisco, digo, pues los nombres a cierto nivel se pronuncian de a dos)

¿Tendremos que dejar nuestras cenizas los argentinos, para que unas pocas personas, que también serán polvo muy pronto, puedan disfrutar de su borrachera política? (nqt mas que odio)

No sé si alguien te leerá esto, o si lo leerás algún día... (Acá se hace el reverendo boludo después que se la mandó a todos los medios)

Rezo a la Santísima Virgen María (Acá como siempre, como muchos, me mando la cagada y después rezo. Que linda religión), por tu conversión y la de los 40 millones de argentinos, que, misteriosamente, estamos permitiendo, paralizados, que un pequeño grupo esté arruinando nuestro pasado (Decime Jorge Francisco, ¿Cómo mierda se hace para arruinar el pasado?) nuestro presente y nuestro futuro. (Esta última parte la escribió, después de releer el libro de Hebert G. Wells, o más bien  después de estar boludeando con Hiro).
Tu primo tercero, 
(no saben las cartas que escriben
el segundo y el primero)
Jorge Casabal Marcó del Pont


 

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