El kit de la cuestión

domingo, 31 de enero de 2010 ·

Se habla de que existen más de un par de excusas, por la que el intendente de San Pedro, solicitó al director del Corralón Municipal, su renuncia. Pero ninguna tiene más peso que la de no poder controlar a este director y esa boca que no se calla nada.

De ideología radical, (subrayo ideología, pues la mayoría que afirma ser radical, no sabe que el buen radicalismo murió con Alvear y la década infame para resurgir en ese movimiento de masas de Juan Perón. No lo sabe y sigue ignorándolo, o si lo sabe no lo acepta, ya que en la actualidad se es radical simplemente para ser algo contrario al peronismo. El centenario partido se ha convertido en un aglomeramiento de conchetos, vacíos de contenido), el intendente también es de la idea de ser contrario a todo, tanto a lo supuesto malo como a lo bueno del peronismo. Es de los que vociferan a los cuatro vientos, que los K son autoritarios, y que se llevan por delante a todos los que le critican su forma de gobernar. Ahora bien, a la decisión de echar a un funcionario, que está siendo crítico con la gestión a la cual pertenece, con el único fin de que a la gente se les brinde lo que le corresponde, que no acepta el mandato de seguir mintiéndoles, no les parece autoritaria. Todo lo contrario, dan a entender que es una decisión común a los cambios de gabinete, de un nuevo gobierno.

Todo San Pedro sabe que no es así, y que hay mucha tela que cortar.

No sólo se debe a que el director saliente, no se calla nada ante el más mínimo paso en falso, sino también que existe una idea disimulada, de querer volver a sus orígenes, como una forma de reparar la actitud (lamentable actitud según ellos) del ex intendente Barbieri, de abandonar al Radicalismo para formar parte de la concertación con el PJ, dejando al partido más vacio que nunca.

Esa son las dos razones a mi entender por las que se tomó tal errada decisión. Pareciera que las mismas no tendrían nada que ver una con otra, pero no es así. La idea de volver a su partido, comienza con la desconstrucción de la concertación, y ésta se realiza despojándose de la otra pata de la misma, la peronista. Más aún, según ellos, si quienes conforman esa pata se vuelven, críticos de la gestión. Nada más desacertado considerar un pedido, un reclamo de la sociedad, a través de algunos de sus funcionarios, como una crítica a la gestión. Eso es de burros o estúpidos.

No convence que se despojen de un funcionario, porque este le pida lo necesario para llevar a cabo su tarea. Estas actitudes hacen que el resto de los directores, trabajen con lo que puedan y lo que tengan, y no se animen a pedir ni reclamar  nada porque podrían solicitarles la renuncia.

¿Qué hay detrás de todo esto? Lo de siempre, afirmar que el estado es incapaz de llevar a cabo grandes obras, otorgándoselas con mucha facilidad a empresas privadas, donde existe la posibilidad que estas te compensen con “algo”, en agradecimiento a tu actitud privatizadora.

Es así como el actual intendente junto al secretario de obras públicas, querían privatizar el bacheo de las calles, con el fundamento de agilizar el trabajo, conformando a más vecinos a la vez. Pero la verdad, que desnudó quien fue expulsado, es que la empresa que estaba por conseguir o consiguió el contrato, es la misma que desde hace diez años, desde que asumió el radicalismo con Barbieri a la cabeza, viene siendo la única a la que adjudicaron la mayor parte, por no decir todas, de las licitaciones de obras públicas. Se entiende gracias a esta determinación,  y además de la fuerte defensa de la empresa privada, por parte del secretario de OP, de que estamos frente a la tan ponderada “cometa”. Además se encuentra en cuestionamiento la forma de realizar los trabajos.

En la defensa por parte del ex director del corralón, estaba el fundamento de la calidad y la cantidad de trabajo que realizaba la gente a su cargo. La parte estatal diríamos. Cuando en el día, el personal del municipio, cargaba de cinco a seis veces un acoplado con el material para el bacheo, la empresa privada lo hacía una vez, a sabiendas de que tenía en sus manos un contrato de importe fijo, que nada tenía que ver con el avance de obra. No importaba cuanto se tardase, el importe siempre era el mismo, y más elevado de lo que cobra la cuadrilla municipal que bacheaba. Una sobrefacturación que nadie es capaz de distinguir.

Palabras del ex director que encontraron oídos sordos: “Si con la gente que tengo a cargo podemos hacer el trabajo, ¿para qué van a contratar a una empresa privada? ¡Vamos a gastar el doble! A la gente mensualisada le tenemos que pagar igual, y el trabajo que deben realizar ellos, lo vamos a pagar de nuevo a la empresa esta ¡Cómprenme, con esa guita que piensan tirar, más material, que planifico otro turno, y de esta forma aceleramos el bacheo!” Salta a la vista, que aquí está la “cometa”, y una clara intención de privatizar todo, con las consecuencias que eso acarrea, como lo son la de el despido masivo de personal municipal, que a raíz de la participación de empresas privadas, no tendrían trabajos por realizar.

Se sabe que cuando al ex director le hablaron de formalizar algunos despidos, excusándose de la gran cantidad de gente colgada del municipio, este, sin pelos en la legua, respondió que estaba bien que se despidiera a la gente que no trabajaba, pero asegurando que la que tenía él a cargo no era meritoria de ese cuestionamiento, y que si querían buscar zánganos, tendrían que empezar por otras áreas, pues el contaba con apenas 65 personas, de las 900 que figuran cobrando sueldo del municipio.

Esto caló hondo en la conciencia de los trabajadores, que al día siguiente de saberse el error del intendente, se amotinaron en su puesto de trabajo, exigiendo explicaciones. Acusando a los antiguos directores que sufrió el corralón, de ser culpables del vaciamiento del mismo. De ser culpables de la situación actual de Obras Públicas, la cual no les permitía realizar sus tareas como era debido.

Tema aparte pero que tiene que ver con las criticas del ex director, es el permanente reclamo que este realizó a un abogado muy conocido en San Pedro, y a la municipalidad misma, para que este señor devolviera dos máquinas de gran porte, que tiene trabajando a su disposición en un campo de su propiedad, y que hasta el día del pedido de renuncia, no había devuelto.

Esto último es otra de las cosas que empujó al ex director, a soltarse de lengua ante el reclamo de la sociedad por el estado de las calles. Existen señores de muy buena economía, que utilizan las herramientas del pueblo de San Pedro, para conveniencia propia. Las mismas le fueron cedidas en forma de gauchadas por parte de anteriores funcionarios. Algunas como  las que tiene el abogado arriba mencionado, todavía no fueron devueltas. Las que sí lo hicieron, fueron entregadas en pésimas condiciones. Tal es el caso de las que se encuentran en reparación, lo que impide cumplir con las obligaciones que el municipio tiene con sus vecinos. Esto mucha gente no lo sabe.

El intendente que está en reemplazo de Barbieri, que eligió la diputación, tenía por delante dos años en los cuales podría demostrar su supuesta capacidad, para una continuidad de cuatro años más. Pero con este tipo de decisiones, lo único que logró es resaltar la fecha de vencimiento del producto de sí mismo, que quiere vender a la sociedad Sampedrina.


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