Nosotros los jueces...

viernes, 13 de enero de 2012 ·

San Pedro, enero del 2012. Un pibe mata a otro sin mediar palabras. Un medio pide a través de una Red Social, la opinión de todos y las posibles soluciones. ¿El resultado? Una vorágine de sentencias más irracionales que la determinación del joven de apretar el gatillo.
Algunas de las mismas:

“¿Hasta cuándo vamos a vivir así… hay que juntarlos a todos y ponerles una bombaaaa."

Bueno, he aquí a alguien más peligroso que la persona que disparó. ¿Cómo va a hacer para juntarlos a todos? ¿Quiénes son todos, o sea quién cumple el perfil del grupo “todos”? ¿Tiene acceso a fabricaciones militares para conseguir una bomba? ¿Sabe de construcciones caseras de explosivos?

“Yo pensaba lo mismo! Hagan –siempre mandando, o sea ni se compromete ni para llevar a cabo su propia idea- un festival de cumbia villera y cuando estén todos a dentro, ponerles una súper bomba…"

He aquí el típico discriminador que prejuzga a los demás a partir, no de su superación intelectual, sino a partir de una creencia, la suya, de pertenecer a una casta superior. Si prestan atención a como comienza el comentario, van a notar que si se juntara con el primero, si existiera esa puta casualidad, y tuvieran la posibilidad… dinamitarían toda la ciudad…

“Mejor, una lacra menos.”

Bueno aquí, tenemos al que le importa tres huevos todo, y sin embargo quiere dar su opinión, de la que le importa un comino si su opinión tiene o no fundamento. Es como: “Bueno opino, pero no voy a opinar mucho…”

“San Pedro es muy chico para que anden asesinos así… ¿realmente que es lo que esperan? Es muy triste volver a visitar a tu familia y preguntar que se cuenta, y te respondan: -Nada, lo mismo de siempre, Uno se peleó con otro, sacó un arma y lo mató… Hubo tres ahorcados esta semana… y robaron como a 47 personas los motochorros… Activemos jóvenes ¿qué ganas de volver voy a tener cuando termine mi carrera?"

He aquí a alguien que nos dice que hay que esperar a que la ciudad sea más grande, para que los asesinos anden así… ¿Así cómo? Así, así… del verbo “andar así”. Y nos pregunta qué estamos esperando, o sea como si ella, ni siquiera, tuviera que ver con la búsqueda de una solución. Hace un popurrí de gustos de lectura, en el que se nota su preferencia por la sección policial de los diarios, que incluye ahorcados y todo. Y nos pide activar no sé qué, pero activar, porque ¿qué va a hacer de ella cuando venga de estudiar? ¿eh? ¿eh? No es la pregunta, ¿qué va a hacer de la gente que no puede ni siquiera ir a estudiar? Si no, ¿Qué va a hacer de ella? ¿eh, eh? ¿Hey están ahí? ¿Siguen leyendo?

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