¡No te entiendo Clarinete!

martes, 2 de marzo de 2010 ·

No te entiendo Clarinete, ¿por qué no explicás a los influenciados loros repitodores de tus metiras, tu postura de ayer y la postura de hoy?


Ayer


16.12.2005 | Clarín.com | El País

LA DEUDA EXTERNA | LA CANCELACION DE LA DEUDA CON EL FMI
Kirchner, la audacia y el cálculo

El anticipo de Brasil y la consultas con Madrid fueron clave en el desenlace.
Eduardo van der Kooy

Néstor Kirchner ha tomado ayer una de las cinco medidas más trascendentes de su gestión que enfila hacia el tercer año. Podría existir una cuota de arbitrariedad en la afirmación, pero la cancelación de la deuda con el FMI tiene los componentes inconfundibles de aquello que se suele definir como decisiones de Estado.

En el podio figuran, también, aquel mensaje presidencial que inició el proceso de depuración en la Corte Suprema. Además, el momento tenso y dramático cuando la Argentina pasó en el 2003 de una virtual situación de cesación de pagos al primer convenio posdefault celebrado con el FMI. En un escalón similar está el proceso de reestructuración de la deuda externa que piloteó el ex ministro Roberto Lavagna. Y cercana quizás la política sobre derechos humanos, que desembocó en la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

Hubo otros jalones resonantes, como la disputa con Eduardo Duhalde o el cambio de Gabinete que incluyó el relevo de Lavagna. Pero asoman casi como anécdotas políticas frente a la dimensión de aquellos temas.

La decisión de cancelar la deuda con el Fondo encierra a lo mejor una dosis mayor de audacia y oportunismo que todas las demás. Audacia, porque el Presidente resolvió echar mano a las reservas en disponibilidad del Banco Central para liquidar el saldo. Ahora se explica su obsesión por acumular dólares.

Oportunismo, porque no aguardó más de 72 horas desde un anuncio parecido que hizo Lula da Silva para colarse bajo el paraguas que Brasil representa en el mundo.

¿Hubiera avanzado Kirchner, ahora mismo, sin el antecedente brasileño? La respuesta sería, con certeza, negativa y rotunda. Lo cual no invalidaría otra cuestión: el Presidente venía desde hace meses trabajando con ese rumbo, consciente de que iba a resultar engorroso convenir de nuevo un programa con el FMI. Basta con hojear el pasado fresco: la idea sobre el desendeudamiento alumbró en sus conversaciones con Lavagna. El ex ministro, al menos hasta retirarse del poder, era amigo de una cancelación escalonada. Aunque anoche celebró la determinación.

El cálculo político debió resultar sencillo. Brasil es visto, aun con sus enormes problemas económicos estructurales, como un ejemplo en el mundo financiero. Ese universo, incluido el FMI, expresó algarabía por el giro de Lula. ¿Qué otro destino sino el de la aceptación podía envolver la cancelación de la deuda comunicada por Kirchner?

Ese panorama indicaría que la audacia, pese a todo, contaba con el tendido de alguna red. Y no fue sólo el caso de Brasil. Recién ahora se comienza a comprender, en un sentido generoso, la excursión cargada de misterio y hermetismo que Alberto Fernández hizo esta semana a Madrid acompañado por Felisa Miceli.

El Gobierno deseaba escuchar la voz del socio principal que tiene en la Unión Europea y que, en más de una ocasión, sirvió de puente con el Grupo de los Siete y con el FMI. El jefe de Gabinete y la ministra sondearon dos variantes frente a Miguel Sebastián Gazcón, jefe de asesores económicos de José Luis Rodríguez Zapatero.

Primero preguntaron sobre las chances que podría tener un nuevo acuerdo con el FMI para refinanciar 5 mil millones de dólares sin las condiciones básicas sobre política fiscal, monetaria y tarifaria que requería el organismo. Sebastián Gazcón se exhibió entre incrédulo y escéptico, más allá de la ayuda que podía garantizar España.

Después semblantearon la cabida que podría tener una cancelación lisa y llana de la deuda, a la usanza de Brasil. Sebastián Gazcón lo tomó con naturalidad y no transmitió intranquilidad respecto de las reacciones de las principales naciones de Europa. Con un añadido: el funcionario español tiene una visión muy promisoria sobre la evolución de la economía argentina. Conoce como si fueran propias las cifras del superávit fiscal y de las reservas.

Con esos resultados, Kirchner no vaciló acerca de lo que debía hacer. Pero le colocó otro par de parapetos a la audacia: quedó en claro que la Argentina, como Brasil, continuará siendo miembro del FMI. Eludió brusquedades y rupturas. Mandó además un correo de previsibilidad al establishment internacional. Su discurso del anuncio fue un catálogo de racionalidad económica envidiable para el pensamiento ortodoxo, que buscó quizás emparentarse más con Lula que con Hugo Chávez, a quien dispensó, sin embargo, un agradecimiento.

Aquella pareció una señal valiosa en un país como la Argentina cuyo péndulo nunca parece detenerse. Hace cuatro años, un Congreso banal y excitado festejaba el ingreso al default. Ayer, la crema dirigente aplaudió con estilo módico el pago de la deuda al FMI.

Los graves problemas del país no desaparecerán. Podrían abrirse a partir de ahora otras perspectivas. Pero convendría extremar la cautela: acaba de concretarse una decisión de Estado, no un pase de magia.

http://www.clarin.com/diario/2005/12/16/elpais/p-00601.htm

 


Hoy


02.03.2010

Una decisión inescrupulosa de los Kirchner que incubará otra crisis

00:00
Por: Eduardo van der Kooy
Cristina Fernández consumó ayer una de las defraudaciones políticas mas graves de su mandato. Esa defraudación tuvo, de base, cuatro planos.

Derogó el DNU del Fondo del Bicentenario y lo reemplazó por un decreto simple y otro DNU de similares características al que desató la crisis de diciembre.

Dispuso la transferencia de los U$S6.500 millones de las reservas del Banco Central mientras pronunciaba el mensaje de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. La cronología indica que el proceso de remisión de los fondos al Estado se cumplió entre las 12 hs y las 15hs. La Presidenta, con premeditación, dejó el anuncio para el final de su discurso que expiró cerca de las 13 hs.

Cristina hizo en su discurso algunas invocaciones al diálogo, a la unidad social en el año del Bicentenario. Esas buenas intenciones sólo servían de camuflaje para el operativo político que el matrimonio Kirchner ya había puesto en marcha. Aquellas invocaciones fueron hechas delante de un plenario del Congreso donde el kirchnerismo tiene minoría. La mayoría, desde diciembre del año pasado, objetó el mecanismo de los DNU pero objetó, además, la utilización de las reservas para hacer frente a compromisos externos.

La Presidenta no se privó de casi nada. Se jactó de haber sido la mandataria que menos DNU firmó desde que fueron incorporados en 1994 en la reforma constitucional. Omitió otra jactancia: no hay registro en la historia parlamentaria de algún presidente que haya inaugurado las sesiones ordinarias anunciando la firma de dos decretos. La negación misma de lo que significa el Congreso como institución de la democracia.

En algún punto, la defraudación de Cristina asoció a amigos y adversarios. Desde la semana pasada, en Diputados y el Senado, legisladores kirchneristas venían negociando con la oposición la conversión del DNU ayer derogado en un proyecto de ley. Agustín Rossi, Miguel Pichetto y Nicolás Fernández tuvieron la autorización de Cristina. Tal vez, se trató sólo de un telón que ayudó a esconder la trama que se cocinaba en Olivos.

Esa negociación podía tener otros beneficiarios. Los gobernadores estaban interesados en el proyecto, para que una parte de los fondos del Central resultaran coparticipados con las provincias. Esos gobernadores deberán seguir dependiendo de los envíos discrecionales del Gobierno. Al menos esa es otra las las inocultables intenciones de los Kirchner.

Nadie sabe si el matrimonio evaluó las consecuencias que podría tener esta jugada. "Ustedes están locos", le descerrajó la diputada Vilma Ibarra en un cruce circunstancial con Carlos Zanini. El Secretario Legal y Técnico respondió con una mueca efímera. La peronista Graciela Camaño intercaló opiniones airadas desde su banca en medio del discurso, pero Cristina las desoyó.

La oposición --sus jefes de bloque-- decidió que en la sesión del jueves en Diputados buscarán tumbar el nuevo DNU. "Es de nulidad absoluta e insanable", opina Elisa Carrió. La diputada de la Coalición y Felipe Solá convinieron que si el oficialismo no habilita el tratamiento del tema en la Bicameral, de todos modos harían una sesión especial en el recinto. "Basta de Justicia. Es hora de mover el parlamento. Ya no estamos en receso", arengó el diputado del PJ disidente.

La Justicia tendría motivos de sobra para movilizarse por sí misma. El DNU de los Kirchner colocaría en los umbrales de un conflicto a los poderes Ejecutivo y Judicial. Los fallos de la jueza María José Sarmiento y de la Cámara sobre el DNU del Bicentenario fueron precisos: para usar las reservas del Banco Central hace falta un proyecto de ley. Para convalidar un DNU haría falta una urgencia ahora inexistente. Cristina esbozó una justificación al aludir a las derivaciones de la enorme crisis económica que atraviesa Grecia.

La Justicia pondrá la mira, además, en el procedimiento que siguió ayer el Banco Central. Desde Mercedes Marcó del Pont, su titular, hasta el directorio. Todos los directores, con excepción de uno, convalidaron la transferencia millonaria con dos decretos que no tenían publicación oficial y que no respetaron ninguno de los pasos previos obligados. Ni siquiera el informe técnico.

Para entender cómo el apuro envolvió una cantidad de anomalías, alcanzaría con recordar el trámite que siguió la transferencia del 2004, cuando el gobierno de Kirchner utilizó reservas para cancelar la deuda con el FMI. Entre la publicación de aquel DNU --que tuvo el soporte de un proyecto de ley-- y el envió de fondos pasaron 21 días corridos.

Quizás Marcó del Pont haya cumplido ayer su primer y último acto administrativo. Quizás haya estado al tanto de toda la estrategia cuando decidió asumir en lugar de Martín Redrado. La confirmación de Marcó del Pont como titular del Central está sujeta a la aprobación del pliego por parte del Senado.

Si la distribución de comisiones se hace mañana tal cual estaba prevista la semana anterior, el oficialismo tendrá la presidencia pero estará en minoría en la Comisión de Acuerdos. Ese filtro debe atravesar Marcó del Pont y dificilmente pueda hacerlo después de su conducta y de la burla política que los Kirchner cometieron con la oposición.

Cristina habló en el Congreso otra vez, como le sucedió días pasados con Barack Obama, como una comentarista antes que como una Presidenta. Hizo denuncias gravísimas sobre jueces y sobre la Justicia. Dijo, entre muchas cosas, que hay jueces que cobran para liberar delincuentes. No dijo qué hizo ni qué hará para evitarlo.

No dijo tampoco si esa denuncia forma parte del país real o del país virtual, el latiguillo preferido de su largo discurso. Un latiguillo que pretendió ser molde político y que fue, de verdad, una muestra de sorprendente de chatura intelectual.

http://www.clarin.com/diario/2010/03/02/elpais/p-02150738.htm





2 comentarios:

QueKretinos dijo...
marzo 02, 2010  

Sencillo. En 2005/06, Nestor Kirchner, y Clarín todavía estaban de luna de miel.

Zeitgeist dijo...
marzo 03, 2010  

Ah, por eso era, por eso todo el quilombito, porque Cristina siente celos de Clarín y visceversa.
Mirá vos che!!!

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