Para Entender lo que está pasando...

martes, 16 de febrero de 2010 ·

Desde que el mundo es mundo, el pez grande se come al chico.

La clase media tilinga que apoyó estúpidamente a los Señores de la Rural travestidos de “campo” y salió a las rutas a patalear contra una política gubernamental reguladora del mercado agrícola-ganadero, que debemos reconocer fue tardía y tal vez torpemente implementada, pero tentaba corregir una situación desastrosa del mercado, que traería luego serias consecuencias. Por causa del “boom” de la soja, tanto los montes frutales como las vaquitas fueron para el espacio, pateados por el desenfrenado afán de lucro de nuestros “patriotas” estancieros, o de los oligopolios de la industria agrícola. Algún día, aquellos pequeños productores que les sirvieron de forro se darán cuenta que ayudaron a crecer al monstruo que terminará devorándolos un día. Mientras tanto, aquellos que merecerían ser llamados de “campo”, los campesinos o agricultores que laburan la tierra con su esfuerzo sudoroso, continúan siendo ignorados, cuando no vilmente explotados como fue descubierto en Baradero hace poco.

Ahora la carne se fue por las nubes. Y esos mismos explotadores de la miseria ajena van a querer convencernos de que se debe a un error de la política económica oficial, disfrazando la verdadera causa de la mengua de la producción ganadera: Mrs. Soja and Co. No faltarán los giles que se crean el argumento, y obvio que todo es un plato servido para los que, con tal de hacer oposición, sueñan con que el circo pegue fuego, aunque nos quememos todos.

Pedirle autocrítica a los sectores bien intencionados de nuestra clase media es invitarlos a pensar con su propia cabeza, y no lo que los medios les quieren hacer creer. Hoy está más claro que nunca el carácter y los objetivos de los actores de esta puja que definirá la Argentina del futuro. Usar la masa crítica, analizar la sociedad argentina desde el 2001 hasta hoy, reconstruir lo que fue destruido por el menemato de los 90, y terminar de cerrar la herida de nuestros desaparecidos, con la justicia marcando lo que debe ser un verdadero “¡Nunca más!” Mirar al futuro, no volver al pasado.

Los que hablan de “consenso” y “divisiones” son los que siempre manejaron la cosa pública según sus intereses, reservando para el pueblo el triste papel de espectador. Claro, no hay divisiones pues todos deben obedecer a “ellos”, la clase conductora. Los grupos de poder, Iglesia, prensa mediática, multinacionales y empresarios afines, y una clase política y sindical que permanentemente les sirvió de forro, son los Chirolitas de la política argentina. Desde la Junta Consultiva de la Libertadura hasta el Acuerdo Cívico de los tiempos presentes.

Pero están también aquellos que, bien intencionados, continúan pecando de “dogmatismo”. Una cierta izquierda que, en nombre de sus principios, se olvida de lo más importante: la realidad. Nadie tiene la “justa”. Nadie es dueño de la verdad plena. Nuestros principios son para iluminar la realidad, no para que la realidad se encaje en ellos. Hacer lo contrario es tornarse funcionales al “otro lado”. Paremos de analizar o posicionarnos por el “quien” lo dice, y hagámoslo por lo “que” dice.

Por último, es fundamental el papel de nuestra militancia. Esto no es obra de un Líder, ni de un grupo. Es obra de una masa de pueblo que sea consciente y organizada. Porque lo que hay del “otro lado” es el poder económico, y sabemos cuán poderoso es!

Esta semana ha partido un “grande”, un brillante periodista y analista que nos ayudó a muchos a entender este proceso: José Pasquini Durán. Los que no tenemos ni ese brillo ni esa profundidad, pero sí la misma intención y el mismo pensamiento, multipliquemos la palabra para que algunos más entiendan lo que están pasando.


E.F.




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