¡¡¡A ver Brutos, si la entienden!!!

sábado, 9 de enero de 2010 ·

"Tu tambien, bruto, hijo mio". JULIO CESAR

El Banco Central como autoridad máxima del sistema financiero tiene entre otras funciones la de administrar las reservas monetarias internacionales integrada con oro, dólares, euros, yens, libras esterlinas, etc. Además debe controlar estrictamente que las divisas obtenidas por las exportaciones se liquiden (transformadas en pesos) según las disposiciones vigentes.

La cantidad de reservas que administra actualmente el Banco Central resultan  un record desde la creación del Banco Central de la República Argentina en mayo del año 1935.

Además debe destacarse la independencia de dichas reservas con el endeudamiento externo dado que las mismas se acumulan como consecuencia de una política económica que ha generado  de manera ininterrumpida desde el año 2003,  saldos positivos en la balanza comercial.

El saldo positivo de la balanza de pagos como fuente de acumulación de reservas, determina que dichas reservas internacionales tengan la característica distintiva de ser  indiscutiblemente genuinas.

Muy distinto es el caso de la acumulación de reservas durante los períodos de gobiernos neo liberales como en la dictadura militar que irrumpió en marzo de 1976 y en la década de la convertibilidad con los gobiernos de Menem y De la Rúa,  donde la acumulación de reservas era en su mayor parte producto de préstamos externos espurios.

Por ejemplo, en enero del año 2001 las reservas trepaban a una suma importante de 37.380 millones de dólares, pero las mismas no eran genuinas. Eran producto en su mayor parte del tristemente celebre préstamo internacional denominado “blindaje”, que realizó un aporte negativo más a toda la larga lista de desatinos neoliberales como para que en meses (fines del año 2001) se desencadenara la crisis social, económica y política mas seria de nuestra historia reciente, con quiebra del sistema financiero, estafa a los ahorristas y a la comunidad toda  con  default incluido.

La posibilidad de contar con abundantes reservas monetarias internacionales genuinas que representan el esfuerzo mancomunado de todos los habitantes del país, se concreta únicamente cuando la política económica diseñada por el gobierno nacional lo posibilita.

En definitiva y simplificando,  para que exista una acumulación genuina de reservas  se debe exportar el esfuerzo nacional en forma de productos por cantidades y valores superiores a los que se importan y así obtener un saldo favorable en divisas (dólares, euros, etc.).

El Banco Central además de administrar dichas reservas monetarias, debe controlar que las divisas obtenidas por las exportaciones llevadas a cabo por las concentradas empresas exportadoras, sean liquidadas en tiempo y en forma para que así se abra la posibilidad de que parte de ellas se transformen posteriormente en reservas.

En otras palabras, las divisas obtenidas incluso antes de transformarse en reservas no son propiedad de las empresas exportadoras, ni siquiera de las empresas productoras.

Las divisas son propiedad inalienable de la comunidad y en un sistema democrático y republicano que elige libremente,  están  a disposición del gobierno nacional por el tiempo que dure su mandato, como sustento económico y financiero de la política económica y como factor primordial de estabilidad política.

Esto último es así ya que todo gobierno que por cualquier causa sea despojado de sus reservas monetarias internacionales, queda a merced de corridas financieras destituyentes provocadas por el poder económico concentrado, como ocurrió entre otros casos, con la renuncia obligada y anticipada del ex presidente  Dr. Raúl Alfonsín. 

Sin embargo, a pesar de existir un nivel de reservas genuinas excepcionales, se da en simultáneo que desde junio de 2007 hasta fines del año 2009 la economía sufre una sangría de divisas (futuras reservas genuinas) que ronda los 50.000 millones de dólares, denominada fuga de capitales.

Si partimos de la premisa indiscutible que las divisas son propiedad inalienable de la comunidad, queda  como tarea impostergable determinar las causas que facilitaron que un reducido grupo de argentinos o residentes con gran poder adquisitivo,  se apoderaran de las mismas.

El Banco Central publica en el año 2009 en las estadísticas del Balance Cambiario la cuenta denominada “Formación de Activos externos del Sector privado no financiero”. En la misma se refleja que la estafa a la comunidad se discrimina con fuga de capitales para el año 2007 de 10.271 millones de dólares; más la suma de 22.862 millones de dólares para el año 2008, más la suma de 10.096 millones de dólares para los primeros trimestres del año 2009. El total arroja el escalofriante saldo de 43.679 millones de dólares fugados en dos años,  según la propia información del Banco Central. Nuestras proyecciones nos permiten evaluar como posibilidad de mínima que a fines del año 2009 la fuga de capitales desde mediados de junio de 2007,  superen los 50.000 millones de dólares.

La pregunta que surge es ¿Cómo es posible que el sector privado más concentrado de la economía obtenga  divisas, para luego fugarlas?

Las divisas adquiridas y luego fugadas,  pueden provenir de dos fuentes: por un lado de la venta de las mismas por parte del Banco Central, o la otra posibilidad, que se trate de divisas obtenidas para las empresas exportadora  que no fueron liquidadas como legalmente corresponde, es decir, omitiendo su transformación en pesos moneda nacional.

La respuesta a la pregunta la da el propio Banco Central al afirmar en sus estadísticas que en el mismo lapso que se considera la fuga solo se vendieron 967 millones de dólares de sus reservas. El 2,2% del total.

La conclusión entonces no es otra que las divisas obtenidas para luego ser fugadas provienen en su amplia mayoría de divisas no liquidadas.

Podemos decir entonces, que el Banco Central a través del mal desempeño de su conducción con intencionalidad o no,  ha permitido que una suma similar a las reservas actuales, fueran apropiadas justamente por el poder económico concentrado ya que es el único que cuenta con los fondos suficiente para adquirirlas y que además tiene la voluntad política destituyente para fugarla de la economía nacional con  destino interno o con destino externo hacia algún “paraíso fiscal”.

La fuga de divisas implica necesariamente la imposibilidad que las divisas obtenidas se transformen en todo o en parte en reservas y en relación a la economía real, necesariamente caída de la inversión privada.

Los aproximados 50.000 millones de dólares producto del esfuerzo nacional que abonaba la circulación financiera y posibilitaba la inversión privada se han evaporado y con ello se incrementó la inflación y lo más grave es que se han perdido miles de puesto de trabajo potenciales y por consiguiente se habrán incrementado los niveles de pobreza e indigencia.

Apropiación de reservas, fuga de capitales, caída de la inversión, inflación,  pobreza e indigencia sin agotar la lista,  son todos mecanismos económicos utilizados por el poder económico concentrado, en su permanente acción política destituyente, para superar  los obstáculos que imponen los gobiernos reñidos con el capitalismo salvaje neo liberal.

La pregunta es ¿no sería ético que el o los responsables de tal descalabro financiero y económico renuncien a sus cargos por impericia y/o connivencia manifiesta con el poder económico concentrado?
Lo contrario significará un aporte más al largo proceso de maniobras  de desgaste al gobierno nacional elegido contundentemente por la voluntad popular. Una nueva agresión a la Nación y a sus habitantes.

Si el gobierno nacional no tiene la posibilidad de disponer de las reservas generadas como consecuencia de la implementación de la política económica que ha diseñado, queda esperar para los argentinos la posibilidad cierta de sus destitución futura anticipada, con consecuencias sociales, económicas y políticas similares a las soportadas en el año 2001.

Juan Manuel Davalos
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