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Las tres caras de una máquina de guerra

viernes, 5 de noviembre de 2010 · 0 comentarios

Silvia Ribeiro* para La Jornada
 
Un reporte de Jeremy Scahill publicado en The Nation (Blackwater’s Black Ops, 15/9/2010) reveló que el ejército mercenario más grande del mundo, Blackwater (ahora llamado Xe Services) le vendió servicios clandestinos de espionaje a la trasnacional Monsanto. Blackwater cambió de nombre en 2009, luego de hacerse famosa en el mundo por las denuncias sobre sus abusos en Irak, incluidas masacres de civiles. Sigue siendo el mayor contratista privado del Departamento de Estado de Estados Unidos en servicios de seguridad, es decir para practicar el terrorismo de Estado dándole al gobierno la posibilidad de negarlo.
Muchos militares y ex oficiales de la CIA trabajan para Blackwater o alguna de las empresas vinculadas que creó para desviar la atención de su mala fama y generar más lucros vendiendo sus nefastos servicios –que van desde información y espionaje hasta infiltración, cabildeo político y entrenamiento paramilitar– a otros gobiernos, bancos y empresas trasnacionales. Según Scahill los negocios con trasnacionales –como Monsanto, Chevron, y gigantes financieros como Barclays y Deutsche Bank– se canalizan a través de dos empresas que son propiedad de Erik Prince, dueño de Blackwater: Total Intelligence Solutions y Terrorism Research Center. Éstas comparten oficiales y directivos de Blackwater.
Uno de ellos, Cofer Black, conocido por su brutalidad siendo uno de los directores de la CIA, fue quien hizo contacto con Monsanto en 2008 como directivo de Total Intelligence, concertando el contrato con la compañía, para espiar e infiltrar a organizaciones de activistas por los derechos de los animales, contra los transgénicos y otras sucias actividades del gigante biotecnológico.
Contactado por Scahill, el ejecutivo Kevin Wilson de Monsanto se negó a hablar, pero posteriormente confirmó a The Nation que habían contratado a Total Intelligence en 2008 y 2009, según Monsanto solamente para hacer seguimiento de información pública de sus opositores. Dijo además, que Total Intelligence era una entidad totalmente separada de Blackwater.
Sin embargo, Scahill cuenta con copias de los correos electrónicos de Cofer Black posteriores a la reunión con Wilson de Monsanto, donde les explica a otros ex agentes de la CIA, usando sus direcciones electrónicas de Blackwater, que la discusión con Wilson fue que Total Intelligence se convertiría en el brazo de inteligencia de Monsanto, espiando activistas y otras acciones, incluido que nuestra gente se integre legalmente a esos grupos. Monsanto pagó a Total Intelligence 127 mil dólares en 2008 y 105 mil dólares en 2009.
No asombra que una empresa de ciencias de la muerte como Monsanto, que se ha dedicado desde sus orígenes a producir tóxicos y desparramar venenos, desde el Agente Naranja hasta los PCB (policlorobifenilos), agrotóxicos, hormonas y semillas transgénicas, se asocie con otra empresa de matones.
Casi al mismo tiempo que la publicación de este artículo en The Nation, la Vía Campesina denunció la compra de 500 mil acciones de Monsanto, por más de 23 millones de dólares por la Fundación Bill y Melinda Gates, que con esto se terminó de sacar su careta de filantrópica. Otra asociación que no sorprende.
Se trata de un casamiento entre los dos monopolios más brutales de la historia del industrialismo: Bill Gates controla más de 90 por ciento del mercado de programas patentados de computación y Monsanto cerca de 90 por ciento del mercado mundial de semillas transgénicas y la mayoría del mercado global de semillas comerciales. No existen en ningún otro rubro industrial monopolios tan vastos, cuya propia existencia es una negación del cacareado principio de competencia de mercado del capitalismo. Tanto Gates como Monsanto son muy agresivos en la defensa de sus mal habidos monopolios.
Aunque Bill Gates intente decir que la Fundación no está ligada a sus actividades comerciales, todo lo que ésta hace demuestra lo contrario: gran parte de sus donaciones terminan favoreciendo las inversiones comerciales del magnate, además de que en realidad no dona nada, sino que en lugar de pagar impuestos a las arcas públicas, invierte sus ganancias donde le favorezca económicamente, incluida como propaganda de sus supuestas buenas intenciones. Por el contrario, sus donaciones financian proyectos tan destructivos como la geoingeniería o la sustitución de medicinas naturales y comunitarias por medicamentos patentados de alta tecnología en las zonas más pobres del mundo. Qué coincidencia, el ex secretario de Salud Julio Frenk y Ernesto Zedillo son consejeros de la Fundación.
Al igual que Monsanto, Gates se dedica también a tratar de destruir la agricultura campesina en todo el planeta, principalmente a través de la llamada Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA). Ésta funciona como caballo de Troya para despojar a los campesinos africanos pobres de sus semillas tradicionales, sustituyéndolas por semillas de las empresas primero, y finalmente por transgénicos. Para ello, la Fundación contrató en 2006, justamente a Robert Horsch, un director de Monsanto. Ahora Gates, venteando mayores ganancias, se fue directo a la fuente.
Blackwater, Monsanto y Gates son tres caras de la misma figura: la máquina de guerra contra el planeta y la mayoría de la gente que lo habita, sean campesinos y campesinas, indígenas, comunidades locales, gente que quiere compartir información y conocimientos o cualquier otro que no quiera estar en la égida de lucro y destrucción del capitalismo.


*Investigadora del Grupo ETC

San Pedro libre de Transgénicos

domingo, 22 de agosto de 2010 · 0 comentarios


A pesar de que todavía existan Productores Agropecuarios, asiduos societarios del Club de la Soja, que fundamenten el uso de los transgénicos con la solidez del "...hace 20 años que lo uso y a mí no me pasó nada...", San pedro se ha declarado Zona libre de Transgénicos. 
Es un buen paso para concientizar a la población de SP, de los peligros del uso de Glifosato y sus co-ayudantes, cuya irreflexión  sobre los mismos, se acrecentó más con el conflicto del sector, y su auto victimización a través de mitólogas falsedades. 
Esta misión, por llamarlo de alguna manera, si bien va dirigida a toda la población, a todos los sectores que la componen, va a tener asegurado su rechazo en la gente que vive pensando en el precio de la soja, más que en Vietnam, el agente naranja o los problemas de salud que los transgénicos pueden producir.

Repercusión de la noticia, más allá de San Pedro: 

Agroquímicos y malformaciones

viernes, 6 de agosto de 2010 · 2 comentarios


Andrés Carrasco: “El glifosato produce malformaciones”

Lo afirmó el titular del Laboratorio de Embriología de la UBA y uno de los principales investigadores de los efectos de los agroquímicos en la salud humana. Dijo que hay resistencia inexplicable en las autoridades para aplicar el principio precautori.
 
“Comprobamos que el glifosato –el principal agroquímico utilizado en la producción sojera-, en las condiciones en que uno quiera probarlo en modelos animales, produce malformaciones. Creemos tener una idea bastante certera de cuál es el mecanismo de acción, por qué el glifosato incrementa las malformaciones”. Así lo aseguró el médico especialista en Embriología de la Universidad de Buenos Aires, Andrés Carrasco, en diálogo exclusivo con RADIO CIUDAD (92.3 mhz.), como anticipo de las charlas que brindará este viernes y sábado en el Chaco.

La investigación de Carrasco sobre los efectos del glifosato puso el dedo en la llaga del modelo de explotación agrícola hegemónico en la Argentina y en casi toda Sudamérica: el de la soja transgénica. Y su difusión provocó enérgicos rechazos no sólo de las empresas vinculadas al sector de los agronegocios sino también dentro de la propia comunidad científica y en el ambiente político.

El médico explicó que la investigación surgió a partir de los reclamos de vecinos de pueblos del Chaco, Santiago del Estero, Córdoba y Santa Fe que estaban sometidos a consecuencias derivadas de las fumigaciones con agroquímicos. “Nosotros lo único que hicimos es recoger ese guante”, reconoció Carrasco.

“Activar el principio precautorio”

Tras comprobar en el laboratorio que el glifosato produce malformaciones, el investigador del CONICET aseguró que “lo que reflexionamos a partir de eso es que nuestros datos son suficientes como para activar el principio precautorio, cosa que en este país las instituciones se resisten”. Al respecto, citó la medida de una Cámara de Apelaciones de la provincia de Santa Fe que aplicó el “principio precautorio” por denuncias de contaminación en la localidad de San Jorge. También se puede citar el caso del juez García Redondo del Chaco que hizo lugar a una medida cautelar suspendiendo por noventa días las fumigaciones con agrotóxicos en las arroceras de La Leonesa y Las Palmas. 
 
“Resistencia inusitada e inexplicable”

Sobre la reacción de las autoridades públicas, Carrasco puntualizó que “hay una resistencia inusitada e inexplicable sobre por qué las autoridades de aplicación no recurren a ese principio para decir: están pasando cosas. Entonces, lo que tenemos que ver es revisar el uso, la clasificación, la manera, muchas cosas, en una instancia gradual”.

Al respecto, el profesor de la UBA admitió que “son 20 millones de hectáreas, son el 70% de la producción agrícola, se están usando 200 millones de litros, eso no se cambia de la noche a la mañana”. Y advirtió que “el debate gira ahí, por qué no se aplica el principio precautorio y se empiezan a tomar medidas de contención. Y empezar a pensar en el debate de cómo a futuro estos sistemas agrícolas, de agronegocios, altamente tecnologizados, con instrumentos que pueden llevar a estas consecuencias a lo largo de los años, no son revisados”.

“¿Qué nos va a pasar dentro de diez años? Acá no se trata de decir qué va a pasar en un año con la renta agraria. Tenemos esta situación económica pero tenemos que pensar a mediano plazo qué va a pasar con nuestro suelo, con nuestra gente, con la salud y el medioambiente en general”, concluyó Carrasco.

Glifosato bajo la lupa

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Cuando vecinos de distintos lugares denuncian que los están envenenando con las producciones sojeras y mineras, ¿tienen razón, o es puro cuento? ¿Cuál es el impacto social y ambiental del actual modelo de producción? ¿Se lo puede pensar científicamente? ¿O también hay un monocultivo de cerebros? El doctor Andrés Carrasco dirige el Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA, donde estudió el glifosato (el herbicida sojero) y detectó las malformaciones y daños neuronales que produce, confirmando todo lo que los vecinos denuncian. Algunas ideas sobre sentido común, chanchos chinos, libertad, elefantes blancos, pensamiento crítico, la economía del “derrame”, negocios & tecnología, y dónde puede encontrarse, hoy, la mejor verdad posible.
Fuente: Lavaca , página donde podemos encontrar el audio de la entrevista a Carrasco.
En la Feria del libro pasada, el doctor Andrés Carrasco tenía programado brindar una charla sobre este tema, pero fue víctima de censura por parte de la organización de la misma. Acciones como esta no hacen sino impulsar con más fuerza la verdad. Hoy en día hay otros medios por donde las noticias importantes comienzan a filtrarse. 

Consecuencias de la soja

miércoles, 4 de agosto de 2010 · 2 comentarios

Tremendo informe para enriquecer el discurso, si quiere, Biolcatti.

¡Están matando gente Hijos de puta!

Fuente Argenpress.


Tuvieron que pasar cientos de víctimas para que la Justicia santafecina emitiera un histórico fallo prohibiendo el uso de glifosato, entre otros agroquímicos, en campos de la ciudad de San Jorge. Ahora, el objetivo es que semejante sentencia imponga un precedente judicial que extienda esta prohibición a todo Santa Fe y el resto del país. Entrevista al referente de la ONG Centro de Protección a la Naturaleza.

Si se quisiera graficar la situación en una sola imagen, bien se podría imaginar un claro contraste entre un grupo frotándose las manos por los réditos comerciales que les dejó la producción de soja y otro, notoriamente mayoritario, con diferentes niveles de afectación por los estragos causados a partir de los agroquímicos utilizados sobre los campos sembrados con este cultivo.


Tuvieron que pasar cientos de víctimas para que la Justicia santafecina emitiera un histórico fallo prohibiendo el uso de glifosato, entre otros agroquímicos, en campos de la ciudad de San Jorge (ver nota aparte).


Ahora, el objetivo es que semejante sentencia quede firme tras las sucesivas apelaciones que se presenten en diferentes instancias el Gobierno de esa provincia junto a productores y, objetivo más ambicioso, que se defina un precedente judicial que extienda esta prohibición a todo Santa Fe y el resto del país.


En este sentido, Carlos Manessi, referente del Centro de Protección a la Naturaleza (Cepronat), organización impulsora de la causa inicial, aclaró que, pese a la vigencia de la prohibición de los agroquímicos los productores agrarios aún no pudieron demostrar que hayan tenido pérdidas de producción.


“Enfermar a la gente e intoxicar el suelo constituyen la peor herencia que podemos dejar a las generaciones futuras. Se está eliminando toda forma de vida y contaminando el agua por el uso del glifosato, entre otros químicos”, explicó el coordinador de la Red Nacional de Acción Ecologista (Renace) que este viernes inició su 33º asamblea en San Miguel de Tucumán (ver video adjunto).


El glifosato es el agroquímico más difundido en la agricultura argentina supuestamente para controlar malezas. En la actualidad, se usan entre 160 y 180 millones de litros por año, en un mercado que mueve US$ 600 millones, y el 70% del producto se destina a plantaciones de soja.


Según Manéis, son muchos los ejemplos existentes sobre las consecuencias que acarrean los agroquímicos sobre la salud de las personas y los ecosistemas. Uno de ellos es la notable proliferación de casos de cáncer en poblaciones cercanas a los campos sojeros, principalmente. “Creemos que no hacen falta más pruebas. Lo que si es necesario es que las autoridades y los productores tomen conciencia de los daños que se generan. Esta forma de producir sólo trae dolor y pobreza para la mayor parte de la población”.


“A esta problemática se le suma la gravísima condición que se da en las escuelas rurales y que nadie parece tener en cuenta”, dijo Manessi, y aseguró que “la mayoría están rodeadas por soja y sus directivos presentaron numerosas denuncias.

Monsanto en la India

miércoles, 21 de julio de 2010 · 1 comentarios

 
 
Por Vandana Shiva
 
Vandana Shiva es una experimentada activista en la denuncia de los daños de la globalización al servicio de las grandes compañías, en particular de la alimentación. Es doctora en Física y fundadora de la asociación Navdanya, institución dedicada al apoyo científico a causas medioambientales y la protección de los pueblos autóctonos contra la biopiratería y la invasión de los transgénicos.

En éste video y artículo podemos ver las denuncias que se han realizado acerca del poder destructivo de Monsanto en la India y la reacción suicida de la población campesina ante el abuso territorial de ésta multinacional. En Colombia, que tanto les gustan los productos de Monsanto, vendría bien conocer éstos hechos.

MONSANTO siembra la muerte entre los campesinos de la India

Cuando se celebre en Curitiba, Brasil, la Octava Conferencia sobre la Convención de la ONU para la Diversidad Biológica con las reuniones sobre el Protocolo para la Bioseguridad (20-31 de marzo), estarán en el orden del día las semillas asesinas de la industria de las biotenologías. Semillas que matan la biodiversidad, matan a los cultivadores y matan la libertad de las personas. Entre ellas está el Bt. Cotton de la Monsanto, que ha sumido ya a millares de agricultores hindúes en la deuda, la desesperación y la muerte.

Los gobiernos de Australia, Nueva Zelanda y Canadá, actuando como instrumentos del gobierno de los EEUU y de la industria biotecnológica, tratan de minar la moratoria actualmente existente –impuesta por la Unión Europea— sobre todos los alimentos y semillas genéticamente modificados y sobre la llamada tecnología Terminator, una tecnología que induce a las plantas genéticamente modificadas a producir semillas estériles. En contra de la moratoria de la Unión Europea se ha manifestado el pasado 7 de febrero la OMC. Y el mensaje es claro: la libertad de los ciudadanos para elegir qué quieren cultivar y qué quieren comer no tiene carta de ciudadanía en un mundo regulado por los beneficios de las grandes corporaciones empresariales. El Bt. Cotton, un algodón genéticamente modificado vendido por la Monsanto, ha venido engañando repetidamente a los agricultores hindúes desde que la empresa comenzara ilegalmente sus experimentos en 1998. Y desde que, en 2003, se autorizó la comercialización de sus semillas. La publicidad de la Monsanto prometía a los campesinos una producción de 15 quintales por acre y cerca de 226 dólares de beneficios añadidos. Pero para un gran número de agricultores el Bt, Cotton ha significado la pérdida de cosechas enteras. Otros muchos han cosechado de media sólo tres quintales por acre, una quinta parte de lo prometido.

Nuestras investigaciones sobre los cultivos de estaciones anteriores han mostrado para el Maharashtra y el Andrhra Pradesh cosechas medias de 1,2 quintales por acre. Un estudio del Centro para la Agricultura Sostenible probó que mientras las semillas del Bt. Cotton les cuestan a los campesinos 36 dólares por acre, las semillas de los cultivadores orgánicos cuestan solamente 10 dólares por acre, es decir, menos de un tercio. El Bt. Cotton ha de ser rociado tres veces y media con pesticidas, a un coste de 59 dólares por acre.

Los cultivadores orgánicos, en cambio, usan para el control de los parásitos substancias ecológicas que cuestan menos de 9 dólares por acre, es decir, una sexta parte del coste del Bt. A causa de los altos costes del cultivo y de los bajos beneficios de su rendimiento, los campesinos hindúes hallan atrapados en gravosas deudas, para subvenir a las cuales se están dejando la vida. En la última década, en la India, se han suicidado más de 40.000 agricultores (aunque sería más exacto hablar de homicidio o de genocidio).

Más del 90% de los agricultores que se han quitado la vida en el Maharashtra y en el Andhra Pradesh durante la estación algodonera de 2005 habían plantado Bt. Cotton. Y sin embargo, lobistas de las bioteconologías como Graham Brookes y Peter Barfoot manipulan los datos para ocultar tal horror. En un reciente viaje a la India, Brookes ha sostenido que los agricultores hindúes, cultivando el Bt. Cotton, habrían obtenido 113 millones de dólares, con un incremento de 45 dólares por hectárea. En realidad, usar las semillas de Monsanto ha significado para los cultivadores 50 dólares más por acre, lo que representa más de 226 millones de dólares en pérdidas. Este es el motivo de que los gobiernos del Andhra Pradesh y del Gujarat hayan llevado a Monsanto a los tribunales.

La monopolización de las semillas por parte de las corporaciones globales es una receta segura para destruir la biodiversidad y a las campesinos. Más del 90% del mercado de semillas genéticamente modificadas está constituido por sólo cuatro tipos de cultivo: trigo, soja, colza y algodón. Sólo dos variedades han sido comercializadas a gran escala: los cultivos resistentes a los herbicidas y los cultivos de Bt. Cotton. Y más del 90% del mercado de semillas genéticamente modificadas es controlado por una sola compañía: la Monsanto.

El estudio de Brookes y Barfoot no está basado en datos empíricos de primera fuente, sino en extrapolaciones inferidas de falsos presupuestos y de estudios manipulados. En lo que toca a los EEUU, los lobistas sostienen que el algodón resistente a los herbicidas reportaría a los agricultores norteamericanos 66,59 dólares por hectárea de beneficios añadidos. Sin embargo, 90 cultivadores texanos del algodón han llevado a Monsanto a los tribunales por las grandes pérdidas en sus cosechas: la Monsanto no les había advertido de un defecto de su algodón genéticamente modificado. Con la causa instruida se proponen obtener reparaciones por lo que definen como”una larga campaña de engaños”.

El intento de introducir la teconología Terminator traerá consigo el aumento de la vulnerabilidad de los agricultores hindúes y la amenaza a la biodiversidad. Cuando en enero pasado se reunió en Granada el grupo de trabajo sobre el artículo 8(j) de la Convención para la biodiversidad, los EEUU sostuvieron la falsa tesis, según la cual la tecnología Terminator, una tecnología que crea esterilidad, haría “aumentar la productividad”.

Las poblaciones indígenas ven la tecnología Terminator como una amenaza a su libertad y a su soberanía. Como ha afirmado en Brasil Mariana Marcos Tarine, en nombre del Forum internacional indígena sobre la biodiversidad, “la tecnología Terminator representa una amenaza a nuestro bienestar y a nuestra soberanía alimentaria, y constituye una violación de nuestro derecho a la autodeterminación”.
Y en juego está no sólo la libertad de las poblaciones indígenas. El pronunciamiento de la OMC sobre la cuestión de los OGM [organismos genéticamente modificados] amenaza la libertad de todos nosotros para elegir semillas y modo de alimentarse. En 2003, cuando el presidente Bush rompió hostilidades bélicas, nosotros teníamos una campaña mundial. En la reunión de la OMC de 2005 en Hong Kong, yo y el agricultor y activista francés José Bové habíamos enviado a la OMC más de 60 millones de firmas estampadas en una declaración en la que se decía que estar libres de OGM es parte integrante de nuestro derecho fundamental a elegir libremente los cultivos que cultivamos y los alimentos que comemos. No nos dejaremos reducir a servidumbre por los gigantes de la genética. No permitiremos que sus semillas asesinas maten a nuestros agricultores y nuestra libertad. Seguiremos conservando nuestras semillas como un deber con la creación y con nuestra comunidad. Defenderemos las zonas OGM-free como zonas de nuestra biodiversidad y de nuestra libertad de alimentación. Esparciremos semillas de paz, y cegaremos la fuente de difusión de las semillas de la muerte.

Vanda Shiva es una reputada analista política y activista hindú.

Traducción para www.sinpermiso.info : Leonor Març

¿Vos también Huguito?

domingo, 3 de enero de 2010 · 0 comentarios

La Dorita también ve bajar las aguas turbias

El actual presidente de la Sociedad Rural Argentina tiene una causa abierta por sus propios vecinos, por volcarles aguas a sus campos. Lo taparon y Biolcati volvió a abrirlo.

La estancia La Dorita fue denunciada en 2001 ante la Dirección de Hidráulica de la provincia de Buenos Aires por la existencia de un canal clandestino que permitía escurrir sus campos afectando a sus vecinos. El dueño de esos campos es Hugo Biolcati, actual presidente de la Sociedad Rural Argentina. En esos años de padecimiento de los productores, por los efectos económicos de la convertibilidad y por la gran inundación en la Pampa Húmeda, la construcción de canales aliviadores ilegales multiplicaron los riesgos sobre el casco urbano de decenas de localidades y sobre los campos de pequeños y medianos productores. Esas obras provocaron varios enfrentamientos entre productores y también entre intendentes. Uno de los canales clandestinos que hizo estragos fue el construido en la estancia La Dorita, que servía para salvar los campos de Biolcati. Una serie de artículos publicados en esos años en el diario La
Nación, medio que no puede ser señalado como enemigo del campo al expresar como ningún otro el interés de los integrantes del sector agropecuario privilegiado, refleja el caso de La Dorita de Biolcati, entre otros. El titular de la Sociedad Rural se refirió la semana pasada a la denuncia de canales clandestinos que inundaron gran parte del pueblo de San Antonio de Areco. Opinó que esa acusación era “mezquina” y que no tenía nada que ver con la “gravísima inundación”. Biolcati sabe de lo que habla.

En 2001 vecinos de Biolcati, entre los más destacados se encontraban los de la estancia Santa Elena de Inchauspe, iniciaron un expediente ante la Dirección de Hidráulica denunciando que en la estancia La Dorita se había construido un canal clandestino. Se inició una causa. Hubo un allanamiento pedido por el fiscal de la provincia el 30 de octubre de 2001. Luego de ese procedimiento que constató la existencia de ese canal se procedió a su taponamiento. Pero fue reabierto nuevamente. Los tribunales de Trenque Lauquen son los únicos en los 13 partidos del noroeste bonaerense. Los jueces de ese municipio son los que intervienen en las causas de todos los habitantes de esa región.
Por ese motivo, frente a la reapertura de ese canal ilegal, el juez en lo civil y comercial Toribio Sosa de Trenque Lauquen y el delegado fiscal de la fiscalía de Estado, con sede en Trenque Lauquen, Miguel H. Paso, en marzo de 2002, libraron un mandamiento para allanar el lugar si no se permitía el ingreso y para taponar el canal clandestino. Este afectaba a las localidades de Cambaceres y French, del municipio de 9 de Julio. El juez Sosa intimó a La Dorita a abstenerse de reabrir el canal.

Expertos del sector y productores agropecuarios que batallan contra el “sálvese quien pueda” de sus pares, comportamiento que se verifica en especial entre los de mayor poder económico, destacan que el manejo del agua de la provincia ha sido históricamente desastroso. Y evalúan como muy ineficaces los mecanismos del Estado para controlar los canales clandestinos. Pero también saben que en los pueblos bonaerenses muchos de los canales clandestinos se hacen con la anuencia de los intendentes, que no se quieren enemistar con el poder económico local.

Por ejemplo, en el caso de La Dorita, el protagonista fue el radical José Andreoli, de Carlos Casares, que se suicidó con una escopeta calibre 12.70 luego de haber sido suspendido por el Concejo Deliberante acusado de cometer irregularidades en la contratación de seguros de vida para empleados comunales. También había sido denunciado por haber hecho canalizar su campo para evitar el anegamiento, como se menciona en un artículo de La Nación, publicado el jueves 25 de octubre de 2001.

El desastre de San Antonio de Areco sorprendió por su dimensión, pero no por una de las principales causas que lo precipitó: la existencia de numerosos canales clandestinos. En otra nota de La Nación, del sábado 13 de marzo de 2004, se hace mención a un documento de la Autoridad del Agua (ADA), el organismo encargado de ordenar el manejo del agua en la provincia.  Ante la denuncia sobre la existencia de 1041 canales u obras hidráulicas irregulares en las zonas inundadas del centro y noroeste bonaerense en el período 2003-marzo 2004, esa dependencia oficial dio curso a un total de 994 expedientes –el resto de las presentaciones fue desestimado– y, previo análisis de cada caso, dispuso la intimación de 711 infractores, el 72 por ciento del total de los acusados. El autor de ese artículo, el periodista Pablo Morosi, precisa que la Autoridad del Agua “resolvió declarar clandestinos a 329 de esos emprendimientos (el 33 por ciento). Y logró la desactivación voluntaria, mediante un mecanismo de audiencias, de 287 obras (el 29 por ciento); además de haber conseguido sacar de operación otras siete por vía judicial”.

El entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, cuando todavía no era un abanderado de las rebelión sojera BB (Biolcati-Buzzi), firmó el 22 de octubre de 2002 la resolución 229 referida a las obras no autorizadas en los campos. Estableció un nuevo procedimiento para frenar la construcción de canales clandestinos “que alteren el normal escurrimiento de las aguas en las zonas afectadas por las inundaciones”. La resolución indica que, ante la existencia de obras sin permiso, se debe denunciar por escrito ante el distrito de Hidráulica más cercano, el cual debe comprobar la existencia de la obra y remitir la información en 72 horas al director provincial de Saneamiento y Obras Hidráulicas. Esta repartición, en 48 horas, debe corroborar si los trabajos están autorizados. En caso contrario, tiene que girar las actuaciones a la Autoridad del Agua, que intima al propietario de la obra. Según esa norma, si éste no presenta documentación que acredite que podía realizarlos, se declara su clandestinidad, y se lo intima a restituir la situación a su estado anterior. De no hacerlo, debe realizarlo ADA, a costa del propietario y con el auxilio de la policía.

Existe otra causa vinculada a canales clandestinos que llegó a la Corte Suprema de Justicia que involucra a La Dorita de Biolcati. Se relacionaba al riesgo de desborde de la laguna Maganini, en Casares. Este conflicto surge porque existía un canal que evacuaba las aguas pluviales hacia otra laguna que está dentro de la estancia La Dorita y que hacía imposible desagotarlo en su terreno. En 1996 la provincia de Buenos Aires, por medio de la Dirección de Hidráulica, desvió artificialmente aguas a la laguna ubicada en el campo La Dorita, que al recibir más líquido del que podía contener, desbordó y penetró en el establecimiento El Pequén, de Serenar SA, está situado en el cuartel IV del partido de 9 de Julio y comprende una fracción de 495 hectáreas.

El comunicado difundido por la Sociedad Rural se parece más a una defensa preventiva de su titular que una referencia al desastre en el centro urbano de San Antonio de Areco provocado por los canales clandestinos. La entidad manejada por Biolcati calificó como una “imprudencia” que se lancen acusaciones “sin fundamentos evidentes sobre un sector social como el de los productores agropecuarios”. “Lo genuino moralmente será demostrar un interés concreto por resolver estos problemas en lo inmediato”, destacó. Sus compañeros de la rebelión sojera de la Mesa de Enlace no desconocen la gravedad de la existencia de canales clandestinos y de la responsabilidad de las autoridades municipales y provinciales, pero también la de los productores. En una carta al lector publicada en La Nación, el sábado 27 de marzo de 2004, con el título “Tiempo de actuar”, Mario Llambías, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), aconsejó que “en el nivel municipal, al igual que los particulares, se deberán adecuar los alteos de caminos y se deberán promover por cuencas y microcuencas la constitución de consorcios canaleros vecinales para actuar sobre sus propias obras de regulación ante excesos o faltantes hídricos”. Para reclamar que “los productores, a su vez, deberían desafectar obras que no sean aprobadas y constituir rápidamente los consorcios, así como regular su funcionamiento ante las distintas circunstancias climáticas”. Llambías tendrá la oportunidad de recordar y reiterar ese pedido a su compañero de lucha Biolcati en la próxima reunión de la Mesa de Enlace.


Hijos de remil putas...

lunes, 28 de diciembre de 2009 · 1 comentarios

Todos los canales conducen al campo

La localidad bonaerense de San Antonio de Areco quedó bajo el agua y hay tres mil evacuados. Scioli y De Vido recorrieron la zona y culparon del desastre a los productores agropecuarios que abrieron canales clandestinos.

En las últimas cuarenta y ocho horas San Antonio de Areco se volvió una ciudad bajo el agua. Aunque no es la primera vez que desborda el río que atraviesa la ciudad, el agua esta vez llegó a cubrir el casco histórico, cercó la municipalidad y aflojó los cimientos de más 100 años del hospital Emilio Zerboni. El gobierno nacional y el de la provincia de Buenos Aires diseñaron un operativo de emergencia para resolver la situación de los más de tres mil evacuados. Pero, además, denunciaron la presencia de treinta mil canales de desagües clandestinos que desembocan en el río y se habrían abierto en el interior de los campos para ganar tierras para el cultivo. De acuerdo con los datos de la denuncia penal que hoy presentará el gobierno de Daniel Scioli, esos canales extendidos a la vera del río desagotaron en seis horas el agua que demorarían tres días. Pese a que no es la primera denuncia –hay antecedentes en 2003–, uno de los responsables de la Sociedad Rural local consultado por Página/12 se desentendió. “Se deben estar refiriendo –dijo– a desagües naturales.”

Las imágenes aéreas de las zonas barridas por las aguas en Areco parecían escenas de un apocalipsis. Las rutas quedaron rodeadas de campos convertidos durante varias horas en poderosos torrentes de ríos. “Estamos desesperados”, dijo a este diario la jefa de prensa del municipio devenida en relatora de un surrealismo. “La situación es muy mala, crítica, es la primera vez en la historia que tantas familias son afectadas por el agua.”

El caos empezó a sentirse en la ciudad el sábado a la tarde, tras las intensas lluvias de la madrugada del viernes. “La razón principal de la crecida del río fue la mucha cantidad de agua que cayó en el término de 72 horas”, dijo a Página/12 la arquitecta Silvia Terza, secretaria de obras públicas del municipio, en manos del radicalismo. “Llovió unos 150 milímetros de agua en tres horas en un suelo saturado por las lluvias anteriores. La última gran inundación aquí había sido la del año 1981, pero no llegó a estos niveles porque ahora se sumó la rapidez del agua que en treinta minutos terminó entrando a las casas del centro.”

El hospital está a un metro del suelo, ante la crecida del río lograron protegerlo con bolsas de arena. Pese a eso, el agua que lo rodeó durante diez horas como una isla socavó los cimientos y el ingreso. Lo mismo sucedió en los alrededores. De la plaza al río hay tres cuadras, el río divide a la ciudad en dos márgenes: todos los barrios como El Polideportivo, El Canuglio y Don Pancho, más toda la ribera, más los hoteles, más los restaurantes y las casas antiguas quedaron bajo el agua, que llegó a la cuadra de la municipalidad.

En medio de una situación de tormentas complicadas en varias zonas de la provincia, mientras la oposición subraya la falta de obras y los ambientalistas aseguran que uno de los problemas es que las condiciones de infraestructura del interior bonaerense están pensadas para las lluvias de hace 30 años, el vicegobernador Alberto Balestrini se puso en contacto con Terza el sábado a la tarde y Scioli recorrió durante la mañana de ayer las áreas afectadas en compañía de la intendenta de Areco, la radical Estela Lennon. Desde el primer momento, el foco estuvo puesto en tratar de entender el origen de las dimensiones casi sobrenaturales del fenómeno en una ciudad sin elevaciones, llana y protegida por dos tipos de sistemas construidos a la orilla del río.

“Acordamos con la Presidenta unir esfuerzos y el gobierno nacional pondrá a disposición medios logísticos para combatir la situación”, dijo Scioli después de haber hablado con Cristina Fernández. “Estamos buscando las causas de esta situación inédita por las inundaciones, es un espectáculo dantesco, por más lluvia que haya caído, nunca se vio una cosa igual.”

Las pruebas

El ministro de Planificación Julio, De Vido, y la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner también sobrevolaron la zona. Se les sumaron técnicos locales como agrimensores de Areco y especialistas de la Dirección de Hidráulica de la provincia de Buenos Aires. En tres vuelos, desde el aire, tomaron imágenes fotográficas que durante la tarde se sentaron a analizar. En esa mesa estuvieron la ministra de Obras Públicas bonaerense Cristina Alvarez Rodríguez y Lennon. Entre esas imágenes, están las pruebas que la provincia presentará a la Justicia.

“En muchos campos hicieron canales que concluyen en el río”, dijo el ministro De Vido mientras junto a un asesor y provisto de mapas analizaba cómo “destrabar afluentes” para aliviar la situación.

En su entorno, explicaron algunos otros detalles: “Claramente se observa que se hicieron canales artificiales en los campos para que el agua desagote o drene más rápido, un modo de buscar que no se les inunden los suelos”. Desde el aire observaron el detalle clave para entender que ese tejido pantagruélico de 30 mil canales podría ser el origen del caos: según la hipótesis de los hombres del ministro, el dato es que los campos estaban secos y el agua que debería haber bajado en dos o tres días lo había hecho en seis horas por un terreno que no es montañoso sino una llanura. “Eso genera un efecto alud –agregaron–, suele hacerse así como un modo de cuidar los cultivos, pero son ilegales porque no están en el marco de una planificación general.”

Los datos que recabaron indican que el río Areco tiene unos cinco afluentes. Los 30 mil canales partirían a lo largo de todo ese trayecto. La construcción aparentemente es sencilla: en Planificación sostienen que suelen usarse niveladores, tractores y hasta un software con bastante difusión entre productores. La pregunta es desde cuándo están esos canales. O si es posible que, si de verdad son tantos, hayan proliferado, por ejemplo, a partir del boom de la soja. La zona es una llanura de pequeños productores con unidades de 150 a 200 hectáreas en las que se cultiva girasol, soja y maíz.

En 2003, según pudo saber Página/12, el sitio Areconet ya daba cuenta de problemas similares. “En los últimos 15 días los vecinos de la ribera del río Areco están preocupados –indicaba la publicación en su página web–. El fin de semana anterior habían caído apenas 30 mm y el río estaba completamente lleno.” La publicación anunciaba una reunión de vecinos esa misma noche con el entonces intendente local, también radical, Eduardo Jordan. Se indicaba que una de las razones era la “gran cantidad de canales clandestinos que se han descubierto en algunos campos que desembocan en Areco”. Jordán ya no es intendente. Pero aún lo recuerda. “En aquel momento hicimos una investigación –dice ahora a este diario–, regularizamos la situación, denunciamos y pedimos que se ordenen algunos de los canales.”


Página /12



Puede ser...

jueves, 10 de diciembre de 2009 · 0 comentarios

Por Alfredo Zaiat  Página 12 del 11/12/2009

Puede ser que gran parte de la población se dio cuenta de que la Mesa de Enlace representa al sector del campo privilegiado.

Puede ser que, pese al cerco informativo, se enteró de que existe otro campo, el de los pequeños productores castigados por el avance sojero, y que con su producción garantizan la soberanía alimentaria del país.

Puede ser que muchos han empezado a tomar conciencia de que un país de monocultivo de soja deriva en una elevada vulnerabilidad política y social.

Puede ser que se convencieron de que los sojeros ganaron, ganan y ganarán mucha plata trabajando poco y nada.

Puede ser que también se convencieron de que el resto que se dedica al trigo, maíz, girasol, ganadería y lechería no gana lo mismo que con la soja, pero no le va mal si se excluye la última campaña que padeció los estragos de la sequía.

Puede ser que, después de haberse entusiasmado con la imagen de gauchos sacrificados y hombres que trabajan la tierra, se encontraron con rentistas, de buena posición económica y más dedicados a aparecer en los medios que a producir.

Puede ser que descubrieron que esos productores, que en el imaginario colectivo moldeado por las corrientes conservadoras eran los forjadores de la patria, se transformaron en políticos con verba rústica y limitada.

Puede ser que la crisis internacional, que puso en alerta a sectores medios y trabajadores acerca del riesgo de perder sus frágiles ingresos, revelara que existen otros sectores más vulnerables que los dueños, rentistas y proveedores de la zona núcleo de la actividad agropecuaria.

Puede ser que exista cierto hastío de la persistente queja de la abundancia de un grupo social que, si no fuera por la sequía que afectó a la última campaña, no la pasa nada mal.

Puede ser que su discurso crispado y violento, a pesar de que esas características se lo asignan a sus críticos, haya cansado.

Puede ser que sus posiciones reaccionarias y destituyentes hayan alejado a algunos aliados políticos, inesperados por provenir del arco de la centroizquierda, en los turbulentos días de la 125.

Puede ser que sea cierto que la sociedad haya tomado conciencia de todo esto que representa la trama multinacional sojera. O puede ser que nada haya cambiado. Pero lo que es seguro es que el acto de ayer en el Rosedal fue un fracaso de convocatoria.



Manaña Me Chanto

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Grupo: Mañana Me Chanto
Tema: GLIFOSATO






Glifosato en Almagro

miércoles, 21 de octubre de 2009 · 0 comentarios

Por Washington Cucurto

Están rociando con glifosato las vías del tren Sarmiento! ¡Están rociando con glifosato las vías del tren Sarmiento! Y lo hace la misma empresa (¡están locos!) para matar los yuyos que crecen al costado de las vías. En vez de contratar a un par de “macheteros” y generar mano de obra digna, le mandan glifosato que es más barato. Vaya forma de abaratar costos en mantenimiento. Y de seguro el glifosato que usan, que es un pesticida, muy de moda en diarios y revistas, con todo este tema del conflicto del campo, que se utiliza entre otras cosas para rociar la soja, que ya de por sí es un yuyo fuerte. ¡Imagínense el poder del glifosato! El glifosato que corre impío, como las vías y atraviesa barrios, avenidas, calles, casi hasta Liniers y de ahí, continúa, porque este tren va de Once a Moreno. Este tren, alias “el tren del Oeste”, el tren que va de Once a Moreno y viceversa, diariamente, transportando una parva de trabajadores. Y de esta noticia me enteré de casualidad, gracias a la Asamblea de Vecinos de Almagro que repartían volantes en la Plaza Almagro. “¡Están rociando con glifosato las vías del tren Sarmiento!”, denunciaba el humilde y resquebrajado volante. Gracias a la Asamblea de Almagro, un grupo de vecinos autoconvocados, me enteré de muchas cosas del barrio que antes ignoraba. Por ejemplo la lucha titánica y desigual con los gobiernos de turno para lograr que permitan el Murallón Verde al Oeste. Ustedes verán si andan por Díaz Velez, a la altura de Mario Bravo, verán el Murallón que pintaron los vecinos de la Asamblea de Almagro. Si lucha continúa y si usted, querido vecino, quiere participar, puede reunirse con ellos en el teatro popular Fray Mocho, en Perón casi esquina Bulnes, todos los lunes tipo seis de la tarde.

La Asamblea de Vecinos de Almagro es una de las tantas agrupaciones independientes que surgieron después de la crisis de 2001, junto a otros miles de microemprendimientos, cooperativas y fábricas tomadas. ¡Son un ejemplo de que las personas, sean vecinos o laburantes, organizadas, pueden generar un montón de cosas! Desde ya les mando un gran abrazo y prometo darme una vuelta por el Fray Mocho cualquier tardecita de lunes y de Almagro.


Consecuencias Sojeras

martes, 13 de octubre de 2009 · 0 comentarios

“BANDERILLEROS: Los niegan, los ocultan, pero hablan.” - medio y medio
Escrito por Dra Graciela Gomez,”Ecos de Romang” y Oscar Brasca, “Autoconvocados de La Criolla”.


 

Javier Oscar Villalba vive en Marcelino Escalada, Santa Fe, pero enseguida aclara que trabajaba en otras localidades. Hoy tiene 24 años y a los 17 años empezó a trabajar de “banderillero”.
Cuenta que con su padre comenzaban a las nueve de la mañana, y “hasta la hora que fuera necesaria”, por 10 centavos la hectárea. El campo no es necesariamente la imagen que el mismo campo reproduce de si mismo en los medios. En el campo hay un repetido escenario de la explotación de la pobreza entre otros males. Y con la llamada frontera agropecuaria que no es ni más ni menos que la colonización, los ricos aparecen más ricos y los pobres más pobres. 

Cuando llovía no trabajábamos, también  se tenía en cuenta el viento pero igual en el remolino, desde el “mosquito” el veneno nos salpicaba hasta en la cara” me dice Javier.
Muchos chicos como Javier trabajan en el campo como banderilleros. Parados a los costados del paso de la máquina fumigadora indican por donde tienen que pasar. Paradójicamente a estas máquinas se las llama mosquitos porque se parece al insecto que el glifosato también acabará.

Javier cuenta con naturalidad que comían y tomaban agua al lado del mosquito y que en ese campo nunca fumigaban con avioneta.  

 ¿No les daban ninguna protección?  

Nada. Trabajábamos sin ningún tipo de protección, ni guantes, ni máscara, ni nada. Una vez le pedí al patrón un barbijo pero jamás me lo dio”

Las condiciones duras del trabajo salen disparadas.  “Mi papá y yo caminábamos por el sembrado, hasta llegar a unos 50 metros del mosquito, para “marcar, de ahí nos pasaba al lado fumigando, no tenía que quedar nada seco.

¿También manejabas el mosquito?

“No, a veces viajábamos arriba del tanque, nada más, pero lo que sí hacíamos era cargar  los bidones y llenábamos el tanque con Round Up mezclado con Cipermetrina”

“¿Recordás para quién trabajabas?

“Si, para la empresa FAGAGRO”
Dicha empresa figura en la web del INASE sancionada por Asuntos Jurídicos, Ley 20.247 artículo 35, de Semillas y Creaciones Fitogenéticas.

Javier dejó de hacer ése trabajo y hoy hace changas de albañil. El contacto con los tóxicos dejó huellas.  Su padre sufre problemas de estómago, sin tratar y un amigo perdió todo el pelo, por problemas de salud. A Javier lo van a operar de un “tumorcito” en un ojo y que tiene salpullidos constantes en la espalda y detrás de las orejas, que no sanan. El “tumorcito” como el lo llama, es como una verruga que va creciendo en su ojo.

Se me hace un nudo en la garganta y siento tristeza. Me dice que es un gusto ayudar y colaborar y que hubiera querido seguir estudiando. Con esas palabras  recordé mi pueblo.

Otra persona que trabajó de banderillero vive en Cacique Ariacaiquin. El pueblo está a una media hora de La Criolla. Intentamos llegar pero las calles de tierra y la lluvia no nos dejan avanzar con la chata que se resiste. Allí está la Secundaria Nº 1359.  Llamamos unas cuatro veces a la escuela donde estudia. Nunca lo contactamos, lo negaron siempre. La directora tienen miedo, no quiere que se involucre a la escuela, el joven no quiere hablar, la familia dice que nunca fue banderillero porque sufre de un pulmón, solo fue una broma mal contada. Las historias mal contadas dejan dudas nos prometemos volver.   

Otro es el caso de Humberto Miguel Lencina que vive en el Barrio Santa Rosa, de La Criolla. Comenzó el trabajo de banderillero a los 22 años y hoy tiene 25. Nos cuenta que sus jornadas comenzaban a las siete de la mañana y finalizaban a veces a las nueve de la noche. A cambio recibía $30 de jornal.

Como Humberto Javier también trabajaba sin protección alguna y tambièn cargaba el mosquito. “Usábamos Glifosato, Endosulfán y Cipermetrina, en la mayoría de los casos juntos, acá le dicen cóctel.

¿Comían en el lugar?

No nos daban de comer en toda la jornada, solo un poco de agua en algunos casos ,si había plantas de citrus, naranja o pomelo cerca ,ése era nuestro almuerzo.”
Nos relata que una vez tuvieron la rotura de una manguera, la cual lo bañó con el líquido del veneno para fumigar y tuvo que terminar la jornada con la misma ropa, que se secó sobre su piel.

Muchas veces, dice,” el maquinista en horas de la noche, no nos veía, y con los brazos del aparato, terminaba pulverizándonos encima”. Humberto hoy sufre de alergias y fuertes dolores de cabeza constantes, sin tratar .

Martín Villalba, espera su turno para hablar. También vive en el Barrio Santa Rosa y fue compañero de equipo de Humberto en las fumigaciones. Trabajó hasta la cosecha pasada  Hoy tiene 22 años y es banderillero desde los 19. .
Martín también está enfermo. Sufre muchos problemas hepáticos “sin tratar”. El drama de los chicos que son empleados en campos de soja es la cara de una actividad sumamente aberrante. Los niños-bandera están atados al círculo de la pobreza, ese lugar que no ve nadie.


Lucha contra los transgénicos

martes, 22 de septiembre de 2009 · 0 comentarios




Asociaciones que luchan por un Brasil ecológico reivindican la inmediata suspensión del cultivo y comercialización de maíz transgénico y que los convenios del Ministerio de Desarrollo Agrario con la Empresa Brasileña de Pesquisa Agropecuaria (Embrapa, el INTA brasileño) sean orientados exclusivamente para la agricultura familiar agroecológica.

“Las respuestas a las crisis de los alimentos, del clima, energética y financiera no serán dadas por la via del mercado, sino por la construcción de un nuevo paradigma en que el uso racional de los recursos naturales pasa a ser central en el futuro de la civilización”, dice la Carta Política divulgada por las asociaciones.

Representantes de 80 organizaciones de agricultores, movimientos sociales, organizaciones no gubernamentales y entidades de defensa de los consumidores se reunieron, los días 25 y 26 de agosto, en Curitiba, para debatir el impacto de los cultivos transgénicos sobre la biodiversidad y la salud pública.

La agricultura campesina de base ecológica es la que tiene condiciones de dar respuestas consistentes y sustentables a los dilemas civilizatórios. El encuentro de Curitiba denunció “el modelo fallido de la agricultura transgénica” que, además de emitir gases de efecto estufa, aumenta los costos de producción y transforma a los agricultores dependientes de multinacionales como Monsanto, Syngenta, Bayer, Dow y Du Pont.

La carta denuncia al Ministerio de Agricultura por no fiscalizar los cultivos transgénicos, y a la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio), que es uno de los principais órganos encargados de cuidar de la bioseguridad de la población, por la “aprovación irresponsable y fácil de invenciones de las multinacionales de biotecnologia.”

Los representantes de las asociaciones reunidas en Curitiba, entre ellas a Cáritas, la Comisión Pastoral de la Terra, Diaconia, Greenpeace Brasil y Amigos de la Tierra, de Uruguay, adoptaron al 21 de octubre como Dia de Lucha por la vida y contra los transgénicos.


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