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Te dije boludo que así no

miércoles, 14 de abril de 2010 · 1 comentarios



Querido Pino, yo te avisé. La semana pasada cuando te deslengüaste, cuando se te salió la cadena, yo te avisé. Cuando gritabas para una tribuna inexistente, yo te avise. Te dije que no sabés una mierda de estrategia de equipo. Te despachaste con el turquito, que no está gagá, sino que se lo está pasando por el culo a todos ustedes amontonados, y te fue mal. Te dije que así no. Así no van a logra nada. Y para nosotros es mejor, pero te avisé igual.
¿Viste lo que les hizo hoy? ¿Aprendieron? 
Sigan así, que a nosotros nos hacen ir bien. 
Ah, me olvidaba. Menem lo hizo. Mercedes se queda.


Transcribiendo al pariente

viernes, 5 de marzo de 2010 · 0 comentarios

 "Los parientes no se eligen" dice un refrán, de autoría anónima y de clara calentura.
Hace unos días un completo desconocido, y agreguémosle también porque no el mote de deformado, escribió una carta, "supuestamente" a su prima tercera, la actual presidenta del BCA, Mercedes Marcó del Pont. Digo supuestamente, porque la carta tenía como destinataria a ella únicamente y terminó publicada en Perfil, y se propagó por la red. 
Aquí está la carta de este deformado, y la transcripción de la misma:


Buen día!!! Mercedes: (Texto simple para romper el hielo con la hoja en blanco. Nada que transcribir, desde ahora nqt)

Hace un tiempo chocamos con vos, en la calle y conversamos un minuto... (¿? Mercedes también se preguntó lo mismo que nosotros)
Te escribo, porque desde que comenzaste tu carrera pública, es decir, desde que empezaste a salir en la tele, hablando de cuestiones económicas, hace varios años ya, siempre estuve muy orgulloso de mi prima, Mercedes Marcó del Pont. (Acá le quiere decir que antes la quería más,  de una manera no tan grosera como sería decirle que ahora la odia porque se junta con la conchuda)

Hoy, no puedo decir lo mismo. (Ven lo que les digo)

Estoy muy triste, por nuestra Patria, por nuestra familia, por nuestro apellido, que está saliendo en todos los diarios, pero que no sale entre las buenas noticias. (Comienza a describir su tristeza a lo grande para terminar en el egoísmo del apellido. Esto es conmovedor. Le reprocha que no sale en las buenas noticias, a lo que Mercedes le podría regañarle su suscripción únicamente a los diarios Clarín y La Nación)

¿Te acordás que hace poco estuviste en Vigo, España cuando celebraron los 250 años de la llegada de Don Buenaventura Marcó del Pont...? (¿¿¿y??? preguntaría Mercedes)
Fui yo, el que empecé hace un tiempo, a escribir a Vigo, donde creían que ya no había parientes de Don Buenaventura... (Bue, bue, esto me hace acordar a mi parentezco, que al tener la noticia de que en Mallorca había fallecido un pariente, o  alguien del mismo apellido digamos, con mucha guita, comenzaron a escribir cartas cada cual por su lado, para ver como se hacían con una supuesta herencia. Nunca en sus putas vidas habían escrito una carta, ahora lo hacían todos a la vez, y encima certificadas con aviso de recibo.  Jorge Francisco ¿no me vas a decir que mandaste otra cartita de esta a Vigo, con la única intención de hacer saber que aquí en el cono sur existían también los Marcó del Pont, y no con el propósito de informarte si había alguna aveja perdida con el mismo apellido, con algo para dejar de herencia?)  
Estuviste y fuiste agasajada, ¡qué bueno!, me imagino que habrás sentido gran orgullo de tus antepasados... (Acá le salió la Carrió de adentro, perdón el odio)

Pero, querida prima, algo te ha pasado en tu vida, que te has salido del camino... (Acá le saltó el sacerdote de adentro, aparte de falsear con el "querida")

Don Buenaventura padre, y su hijo Buenaventura Miguel, eran comerciantes espléndidos, devotos de la Santísima Virgen María, excelentes personas, fundadores de una enorme familia, obedientes del Rey de España, etc. (Buenos adjetivos hasta "obedientes". Venía bien, ya me estaba convenciendo sobre la forma de ser de los Buenaventureros éstos, pero con obedientes la cagó. Le dice que eran buenas personas, religiosas, amantes de la familia, pero termina afirmando que en el fondo eran una lamebotas, chupamedias, o como dice otro Francisco amigo mio, unos Chupapijas.)

Pero, si bien ocupaban cargos públicos o cargas públicas, lo hicieron defendiendo siempre la libertad de comercio... (eh pare ahí, ¿porque no llamamos las cosas por su nombre?. Eran capitalistas usureros. Iban a la iglesia, y adoraban a no sé que virgen -ver párrafo anterior- pero no tenían más que religión que la del Dios del mercado) y así se lo reclamaron a su Rey.

Hoy, querida Mercedes, te has puesto en otro sitio totalmente contrario.  (Acá le dice que se colocado en el sitio de la patria toda, y no en el que él esperaba, el de un país para unos pocos)
No se trata ya de defender ideas de izquierda o derecha, se trata de algo que ha dejado de ser ciencia económica, para pasar a ser pura prepotencia mentirosa y demagógica. (¿What the hell wanted to say this deformed?) Ni siquiera podés afirmar que se defiende la causa de los pobres, en cuyo caso, yo también me adhiero... Estás defendiendo la causa de un grupo de lunáticos, que usan a los pobres, pero para enriquecerse ellos, sin sentido alguno. (En ningún momento nuestra querida Mercedes emitió opinión alguna en favor de la oposición)

Hace 2 días, en la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar, en la Recoleta, depositamos las cenizas de una tía nuestra, era cubana y dejó su Patria sin nada,  (¿se robo todo?) siendo de una antigua familia rica de Cuba... (Y dale, y dale con las dinastías) Gracias a Castro, amigo de Chávez, amigo de Cristina... (En el párrafo anterior habla de que no se trata de defender ideas de izquierda o derecha, pero termina este, precisamente, expresado odio de derecha, odio de derecha, odio de derecha...)

Mercedes, ¿para qué o por qué estás allí? Apellido no necesitás... Dinero, tal vez... Fama... Honores... ¿acaso te hacen falta? (¿Ideología? ¿sabés de lo que te estoy hablando, no Francisco? Perdón, Jorge Francisco, digo, pues los nombres a cierto nivel se pronuncian de a dos)

¿Tendremos que dejar nuestras cenizas los argentinos, para que unas pocas personas, que también serán polvo muy pronto, puedan disfrutar de su borrachera política? (nqt mas que odio)

No sé si alguien te leerá esto, o si lo leerás algún día... (Acá se hace el reverendo boludo después que se la mandó a todos los medios)

Rezo a la Santísima Virgen María (Acá como siempre, como muchos, me mando la cagada y después rezo. Que linda religión), por tu conversión y la de los 40 millones de argentinos, que, misteriosamente, estamos permitiendo, paralizados, que un pequeño grupo esté arruinando nuestro pasado (Decime Jorge Francisco, ¿Cómo mierda se hace para arruinar el pasado?) nuestro presente y nuestro futuro. (Esta última parte la escribió, después de releer el libro de Hebert G. Wells, o más bien  después de estar boludeando con Hiro).
Tu primo tercero, 
(no saben las cartas que escriben
el segundo y el primero)
Jorge Casabal Marcó del Pont


 

¡No te entiendo Clarinete!

martes, 2 de marzo de 2010 · 2 comentarios

No te entiendo Clarinete, ¿por qué no explicás a los influenciados loros repitodores de tus metiras, tu postura de ayer y la postura de hoy?


Ayer


16.12.2005 | Clarín.com | El País

LA DEUDA EXTERNA | LA CANCELACION DE LA DEUDA CON EL FMI
Kirchner, la audacia y el cálculo

El anticipo de Brasil y la consultas con Madrid fueron clave en el desenlace.
Eduardo van der Kooy

Néstor Kirchner ha tomado ayer una de las cinco medidas más trascendentes de su gestión que enfila hacia el tercer año. Podría existir una cuota de arbitrariedad en la afirmación, pero la cancelación de la deuda con el FMI tiene los componentes inconfundibles de aquello que se suele definir como decisiones de Estado.

En el podio figuran, también, aquel mensaje presidencial que inició el proceso de depuración en la Corte Suprema. Además, el momento tenso y dramático cuando la Argentina pasó en el 2003 de una virtual situación de cesación de pagos al primer convenio posdefault celebrado con el FMI. En un escalón similar está el proceso de reestructuración de la deuda externa que piloteó el ex ministro Roberto Lavagna. Y cercana quizás la política sobre derechos humanos, que desembocó en la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

Hubo otros jalones resonantes, como la disputa con Eduardo Duhalde o el cambio de Gabinete que incluyó el relevo de Lavagna. Pero asoman casi como anécdotas políticas frente a la dimensión de aquellos temas.

La decisión de cancelar la deuda con el Fondo encierra a lo mejor una dosis mayor de audacia y oportunismo que todas las demás. Audacia, porque el Presidente resolvió echar mano a las reservas en disponibilidad del Banco Central para liquidar el saldo. Ahora se explica su obsesión por acumular dólares.

Oportunismo, porque no aguardó más de 72 horas desde un anuncio parecido que hizo Lula da Silva para colarse bajo el paraguas que Brasil representa en el mundo.

¿Hubiera avanzado Kirchner, ahora mismo, sin el antecedente brasileño? La respuesta sería, con certeza, negativa y rotunda. Lo cual no invalidaría otra cuestión: el Presidente venía desde hace meses trabajando con ese rumbo, consciente de que iba a resultar engorroso convenir de nuevo un programa con el FMI. Basta con hojear el pasado fresco: la idea sobre el desendeudamiento alumbró en sus conversaciones con Lavagna. El ex ministro, al menos hasta retirarse del poder, era amigo de una cancelación escalonada. Aunque anoche celebró la determinación.

El cálculo político debió resultar sencillo. Brasil es visto, aun con sus enormes problemas económicos estructurales, como un ejemplo en el mundo financiero. Ese universo, incluido el FMI, expresó algarabía por el giro de Lula. ¿Qué otro destino sino el de la aceptación podía envolver la cancelación de la deuda comunicada por Kirchner?

Ese panorama indicaría que la audacia, pese a todo, contaba con el tendido de alguna red. Y no fue sólo el caso de Brasil. Recién ahora se comienza a comprender, en un sentido generoso, la excursión cargada de misterio y hermetismo que Alberto Fernández hizo esta semana a Madrid acompañado por Felisa Miceli.

El Gobierno deseaba escuchar la voz del socio principal que tiene en la Unión Europea y que, en más de una ocasión, sirvió de puente con el Grupo de los Siete y con el FMI. El jefe de Gabinete y la ministra sondearon dos variantes frente a Miguel Sebastián Gazcón, jefe de asesores económicos de José Luis Rodríguez Zapatero.

Primero preguntaron sobre las chances que podría tener un nuevo acuerdo con el FMI para refinanciar 5 mil millones de dólares sin las condiciones básicas sobre política fiscal, monetaria y tarifaria que requería el organismo. Sebastián Gazcón se exhibió entre incrédulo y escéptico, más allá de la ayuda que podía garantizar España.

Después semblantearon la cabida que podría tener una cancelación lisa y llana de la deuda, a la usanza de Brasil. Sebastián Gazcón lo tomó con naturalidad y no transmitió intranquilidad respecto de las reacciones de las principales naciones de Europa. Con un añadido: el funcionario español tiene una visión muy promisoria sobre la evolución de la economía argentina. Conoce como si fueran propias las cifras del superávit fiscal y de las reservas.

Con esos resultados, Kirchner no vaciló acerca de lo que debía hacer. Pero le colocó otro par de parapetos a la audacia: quedó en claro que la Argentina, como Brasil, continuará siendo miembro del FMI. Eludió brusquedades y rupturas. Mandó además un correo de previsibilidad al establishment internacional. Su discurso del anuncio fue un catálogo de racionalidad económica envidiable para el pensamiento ortodoxo, que buscó quizás emparentarse más con Lula que con Hugo Chávez, a quien dispensó, sin embargo, un agradecimiento.

Aquella pareció una señal valiosa en un país como la Argentina cuyo péndulo nunca parece detenerse. Hace cuatro años, un Congreso banal y excitado festejaba el ingreso al default. Ayer, la crema dirigente aplaudió con estilo módico el pago de la deuda al FMI.

Los graves problemas del país no desaparecerán. Podrían abrirse a partir de ahora otras perspectivas. Pero convendría extremar la cautela: acaba de concretarse una decisión de Estado, no un pase de magia.

http://www.clarin.com/diario/2005/12/16/elpais/p-00601.htm

 


Hoy


02.03.2010

Una decisión inescrupulosa de los Kirchner que incubará otra crisis

00:00
Por: Eduardo van der Kooy
Cristina Fernández consumó ayer una de las defraudaciones políticas mas graves de su mandato. Esa defraudación tuvo, de base, cuatro planos.

Derogó el DNU del Fondo del Bicentenario y lo reemplazó por un decreto simple y otro DNU de similares características al que desató la crisis de diciembre.

Dispuso la transferencia de los U$S6.500 millones de las reservas del Banco Central mientras pronunciaba el mensaje de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. La cronología indica que el proceso de remisión de los fondos al Estado se cumplió entre las 12 hs y las 15hs. La Presidenta, con premeditación, dejó el anuncio para el final de su discurso que expiró cerca de las 13 hs.

Cristina hizo en su discurso algunas invocaciones al diálogo, a la unidad social en el año del Bicentenario. Esas buenas intenciones sólo servían de camuflaje para el operativo político que el matrimonio Kirchner ya había puesto en marcha. Aquellas invocaciones fueron hechas delante de un plenario del Congreso donde el kirchnerismo tiene minoría. La mayoría, desde diciembre del año pasado, objetó el mecanismo de los DNU pero objetó, además, la utilización de las reservas para hacer frente a compromisos externos.

La Presidenta no se privó de casi nada. Se jactó de haber sido la mandataria que menos DNU firmó desde que fueron incorporados en 1994 en la reforma constitucional. Omitió otra jactancia: no hay registro en la historia parlamentaria de algún presidente que haya inaugurado las sesiones ordinarias anunciando la firma de dos decretos. La negación misma de lo que significa el Congreso como institución de la democracia.

En algún punto, la defraudación de Cristina asoció a amigos y adversarios. Desde la semana pasada, en Diputados y el Senado, legisladores kirchneristas venían negociando con la oposición la conversión del DNU ayer derogado en un proyecto de ley. Agustín Rossi, Miguel Pichetto y Nicolás Fernández tuvieron la autorización de Cristina. Tal vez, se trató sólo de un telón que ayudó a esconder la trama que se cocinaba en Olivos.

Esa negociación podía tener otros beneficiarios. Los gobernadores estaban interesados en el proyecto, para que una parte de los fondos del Central resultaran coparticipados con las provincias. Esos gobernadores deberán seguir dependiendo de los envíos discrecionales del Gobierno. Al menos esa es otra las las inocultables intenciones de los Kirchner.

Nadie sabe si el matrimonio evaluó las consecuencias que podría tener esta jugada. "Ustedes están locos", le descerrajó la diputada Vilma Ibarra en un cruce circunstancial con Carlos Zanini. El Secretario Legal y Técnico respondió con una mueca efímera. La peronista Graciela Camaño intercaló opiniones airadas desde su banca en medio del discurso, pero Cristina las desoyó.

La oposición --sus jefes de bloque-- decidió que en la sesión del jueves en Diputados buscarán tumbar el nuevo DNU. "Es de nulidad absoluta e insanable", opina Elisa Carrió. La diputada de la Coalición y Felipe Solá convinieron que si el oficialismo no habilita el tratamiento del tema en la Bicameral, de todos modos harían una sesión especial en el recinto. "Basta de Justicia. Es hora de mover el parlamento. Ya no estamos en receso", arengó el diputado del PJ disidente.

La Justicia tendría motivos de sobra para movilizarse por sí misma. El DNU de los Kirchner colocaría en los umbrales de un conflicto a los poderes Ejecutivo y Judicial. Los fallos de la jueza María José Sarmiento y de la Cámara sobre el DNU del Bicentenario fueron precisos: para usar las reservas del Banco Central hace falta un proyecto de ley. Para convalidar un DNU haría falta una urgencia ahora inexistente. Cristina esbozó una justificación al aludir a las derivaciones de la enorme crisis económica que atraviesa Grecia.

La Justicia pondrá la mira, además, en el procedimiento que siguió ayer el Banco Central. Desde Mercedes Marcó del Pont, su titular, hasta el directorio. Todos los directores, con excepción de uno, convalidaron la transferencia millonaria con dos decretos que no tenían publicación oficial y que no respetaron ninguno de los pasos previos obligados. Ni siquiera el informe técnico.

Para entender cómo el apuro envolvió una cantidad de anomalías, alcanzaría con recordar el trámite que siguió la transferencia del 2004, cuando el gobierno de Kirchner utilizó reservas para cancelar la deuda con el FMI. Entre la publicación de aquel DNU --que tuvo el soporte de un proyecto de ley-- y el envió de fondos pasaron 21 días corridos.

Quizás Marcó del Pont haya cumplido ayer su primer y último acto administrativo. Quizás haya estado al tanto de toda la estrategia cuando decidió asumir en lugar de Martín Redrado. La confirmación de Marcó del Pont como titular del Central está sujeta a la aprobación del pliego por parte del Senado.

Si la distribución de comisiones se hace mañana tal cual estaba prevista la semana anterior, el oficialismo tendrá la presidencia pero estará en minoría en la Comisión de Acuerdos. Ese filtro debe atravesar Marcó del Pont y dificilmente pueda hacerlo después de su conducta y de la burla política que los Kirchner cometieron con la oposición.

Cristina habló en el Congreso otra vez, como le sucedió días pasados con Barack Obama, como una comentarista antes que como una Presidenta. Hizo denuncias gravísimas sobre jueces y sobre la Justicia. Dijo, entre muchas cosas, que hay jueces que cobran para liberar delincuentes. No dijo qué hizo ni qué hará para evitarlo.

No dijo tampoco si esa denuncia forma parte del país real o del país virtual, el latiguillo preferido de su largo discurso. Un latiguillo que pretendió ser molde político y que fue, de verdad, una muestra de sorprendente de chatura intelectual.

http://www.clarin.com/diario/2010/03/02/elpais/p-02150738.htm





¡Se está poniendo lindo..!

domingo, 7 de febrero de 2010 · 1 comentarios

Estudios serios indican que el electorado argentino está dividido en tres sectores, por partes iguales. Un tercio apoya convicto, otro tercio pelea contra con todo el odio posible, y un último tercio está indeciso, sin saber si apoya o critica. Ve cosas que no le gustan, pero también reconoce que finalmente, se fijan políticas correctas en los grandes temas nacionales.

Aquellos que cantaban o cantan el fin del “grupo que asaltó al poder” (como si no hubiese sido libremente elegido por la voluntad popular) sería bueno que fuesen más prudentes en sus pronósticos, porque todo el mundo sabe que las profecías apocalípticas de “la gorda” son más una extrapolación de sus deseos orgásmicos de que pronósticos posibles sobre la realidad.

Claro que todo puede pasar. Claro que la derecha se ha reorganizado y da pelea en serio. Pero sólo logrará algo si consigue embarcar a gran parte de ese 30% de gente que está en duda, sin saber qué partido tomar. Argentina no acaba en la Provincia de Bs.As., mucho menos en la Capital Federal.

Y no es eso lo que indican los hechos, a pesar de toda la farándula mediática que destuerce las cosas permanentemente, creando “climas” con sus manchetes y noticias abiertamente o solapadamente capciosas. Cuando el Golden boy se vio abandonado por los radicales, próximo a ser defenestrado con el consejo de la Bicameral, y resolvió finalmente largar la toalla, la manchete de Lanoticia1 era que “no le dio el gusto a los K de que lo echaran”. Claro que como uno no es idiota ni compra pescado podrido, esa manchete subjetiva perdía total validad frente a los diversos artículos leídos en Página 12.

Pero vayamos a los hechos. Hoy nadie puede negar que la Cris, cuanto más le pegan y le ponen obstáculos, profundiza un proyecto que es de muchos. Y eso es lo que estos tontos no se dan cuenta. Hace inclusive un montón de cosas que el Néstor no hizo, tal vez porque no era la etapa. Lo del Central es claro. Siempre supo que Redrado era un quintacolumna. Pero bueno, será cuestión de conveniencias políticas, de momentos.

Los que tenemos claro el país que queremos, memoria para no olvidamos lo que hemos vivido,  y suficiente inteligencia para aprender las lecciones de la historia, nos sentimos identificados con las políticas con “P” mayúscula adoptadas, que rompen muchos años de entreguismo, de liberalismo y de gorilismo. Y dejo constancia que no me gustan los “ismos”, pero no hay otra forma de definir.

Al final, el tiempo termina por dar la razón. La elección de Marcó del Pont en el Central demuestra que hay finalmente una intención de cambiar el rumbo de la “Patria financiera”, que tanto nos ha jodido a los argentinos. Es una discusión que excede el panorama argentino, y se da en otros países también, como el Brasil. Lo social y lo económico son partes de una misma realidad, pero unos ponen el acento en un lado o en otro. Y de eso se trata. Durante muchos pero muchos años, toda la política estuvo condicionada por lo económico, que son nombres concretos en la política argentina. Krieger Vasena, Martínes de Hoz, Cavallo, Redrado. Y hubiese sido también Blejer si elegido, continuando la misma línea de los “alineados” con la banca internacional.

Alguien que haya militado en los 60/70 recordará la gran discusión sobre la repartija de la torta. Para “ellos” había primero que aumentar la torta, luego repartirla. Para nosotros, había que repartir la torta, y de esa forma aumentaría. Tuve que esperar casi 50 años para que un tornero mecánico llegado a la Presidencia del Brasil demostrara en los hechos que la política correcta era lo que defendíamos los jóvenes de aquella generación. Porque la torta en cuestión no es propiamente una torta de las que ponemos en el horno. Esa es la cuestión. La riqueza, cuando repartida, aumenta. La economía, cuánto más consumidores tenga, más crece. Los excluídos no son una manga de vagos. Hay de todo, como en boliche de turco, pero no hay más bandidos que en otros niveles. La inmensa mayoría, si incorporada a las fuerzas productivas con las ventajas que ello trae aparejado, van a producir riqueza, sin duda alguna.

Esa es nuestra lucha, compañeros. No aflojar en los principios, ser críticos y autocríticos, pero tener claro el objetivo de todo un proceso que no es sólo argentino. Es latinoamericano.

Duele Chile, hay que saber aprender la lección. Pero allí está Bolivia, Uruguay, Ecuador  y la Venezuela tan cuestionada de Chaves. Brasil y Argentina son una incógnita. Pueden avanzar con el proceso de liberación del Continente, o pueden retroceder. Hay dos mujeres envueltas en la historia de ambos países en este momento político. Son diferentes, pero tienen agallas y claridad en lo que persiguen. Pueden criticarle el botox, las carteras o qué sé yo. Pero que sean superficiales o incoherentes, jamás. No es casual que las críticas vengan por aquellos “ti ti ti” irrelevantes, dignos de una charla banal en la mesa de la Legrand. En el futuro sabremos cuántos argentinos compraron esa idea y adhieren a esa banalización de la política, que tanto mal nos ha hecho. Y cuántos otros descubren, en la canción de Mercedes Sosa sobre Juana Azurduy aquellas valientes mujeres criollas, que deberían haber sido nuestro modelo y fueron substituidas por las maestras que trajo el gran Sarmiento.

Para terminar, respecto al escándalo de la compra de dólares: personalmente admiro el gesto de Pepe Mugica, bien acorde con lo que fuimos los militantes del 70, de donar parte de su sueldo para una entidad de bien público, continuar viviendo en su chacra y utilizando su vehículo. Pero no todos somos iguales. Uno apoya políticas de Estado, y ése es el juicio que debe hacerse de los gobernantes. Comprando esos dólares para realizar una operación mercantil, K no hizo otra cosa que lo que hacen todos los argentinos, que continúan dolarizados al mango. Lo que importa es que no haya habido una operación especulativa, lo que indicaría claramente el uso de información privilegiada. Hace tiempo que dejé de creer en los Reyes Magos, y no tanto que dejé de ser dogmático,  queriendo que todos piensen como yo. A los que se rasgan las vestiduras, les diría aquello de Jesús: el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

E.F.




Todas son nuestras

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La Morocha no sé como lo hace, pero debe tener una agenda plagada de "yeguas" amigas. La última designada para el Central, empezará a lo "yegua" para los gorilas. Según cuenta Verbitsky hoy en Página.
Ya Pesce había sacado a remate los siete autos que el tilingo de Redrado, el nene caprichoso, usaba, entre ellos uno de los autos que éste cagón había hecho blindar. Los otros restantes, están hecho mierda, por el uso que le venían dando el grupito de milicos, que Martincito había contratado, para lograr que sus decisiones se acataran en el directorio.
Para la otra Morocha, queda echar a la mierda a Pérez y Biagosh del directorio, cambiar la mesa de operaciones, y vigilar más de cerca a las entidades financieras, desde la supertintendencia que Martincito nunca usó, para que aquellas no tengan tanto libertinaje.
También le queda replantear el nido de buitres en que se convirtió el Departamento de Estudios y Análisis, al aferrarse a la línea neoliberal, la cual siempre actuó en forma contraria del progreso Argentino.
De entrada debe modificar la Carta Orgánica del Banco Central, para adecuarla al funcionamiento de la política de este modelo económico, que produzco grandes cambios a partir del 2003.

¡Adelante con los faroles!





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