Estuviste y fuiste agasajada, ¡
qué bueno!, me imagino que
habrás sentido gran orgullo de tus antepasados...
(Acá le salió la Carrió de adentro, perdón el odio)
Pero, querida prima, algo te ha pasado en tu vida, que te has salido del camino...
(Acá le saltó el sacerdote de adentro, aparte de falsear con el "querida")
Don Buenaventura padre, y su hijo Buenaventura Miguel, eran comerciantes
esplé
ndidos, devotos de la
Santísima Virgen María, excelentes personas, fundadores de una enorme familia, obedientes del Rey de
España, etc. (
Buenos adjetivos hasta "obedientes". Venía bien, ya me estaba convenciendo sobre la forma de ser de los Buenaventureros éstos, pero con obedientes la cagó. Le dice que eran buenas personas, religiosas, amantes de la familia, pero termina afirmando que en el fondo eran una lamebotas, chupamedias, o como dice otro Francisco amigo mio, unos Chupapijas.)
Pero, si bien ocupaban cargos pú
blicos o cargas pú
blicas, lo hicieron defendiendo siempre la libertad de comercio...
(eh pare ahí, ¿porque no llamamos las cosas por su nombre?. Eran capitalistas usureros. Iban a la iglesia, y adoraban a no sé que virgen -ver párrafo anterior- pero no tenían más que religión que la del Dios del mercado) y así se lo reclamaron a su Rey.
Hoy, querida Mercedes, te has puesto en otro sitio totalmente contrario.
(Acá le dice que se colocado en el sitio de la patria toda, y no en el que él esperaba, el de un país para unos pocos)
No se trata ya de defender ideas de izquierda o derecha, se trata de algo que ha dejado de ser ciencia
económica, para pasar a ser pura prepotencia mentirosa y
demagó
gica.
(¿What the hell wanted to say this deformed?) Ni siquiera
podés afirmar que se defiende la causa de los pobres, en cuyo
caso, yo
también me adhiero...
Estás defendiendo la causa de un grupo de
luná
ticos, que usan a los pobres, pero para enriquecerse ellos, sin sentido alguno.
(En ningún momento nuestra querida Mercedes emitió opinión alguna en favor de la oposición)
Hace 2 días, en la Parroquia de Nuestra Señora del Pilar, en la Recoleta, depositamos las cenizas de una tía nuestra, era cubana y
dejó su Patria sin nada,
(¿se robo todo?) siendo de una antigua familia rica de Cuba...
(Y dale, y dale con las dinastías) Gracias a Castro, amigo de
Chávez, amigo de Cristina...
(En el párrafo anterior habla de que no se trata de defender ideas de izquierda o derecha, pero termina este, precisamente, expresado odio de derecha, odio de derecha, odio de derecha...)
Mercedes, ¿para
qué o por
qué
estás
allí? Apellido no
necesitás... Dinero, tal vez... Fama... Honores... ¿acaso te hacen falta?
(¿Ideología? ¿sabés de lo que te estoy hablando, no Francisco? Perdón, Jorge Francisco, digo, pues los nombres a cierto nivel se pronuncian de a dos)
¿Tendremos que dejar nuestras cenizas los argentinos, para que unas pocas personas, que
también serán polvo muy pronto, puedan disfrutar de su borrachera
polí
tica?
(nqt mas que odio)
No sé si alguien te leerá esto, o si lo leerás
algún día...
(Acá se hace el reverendo boludo después que se la mandó a todos los medios)
Rezo a la
Santísima Virgen María
(Acá como siempre, como muchos, me mando la cagada y después rezo. Que linda religión), por tu
conversión y la de los 40 millones de argentinos, que, misteriosamente, estamos permitiendo, paralizados, que un pequeño grupo
esté arruinando nuestro pasado
(Decime Jorge Francisco, ¿Cómo mierda se hace para arruinar el pasado?) nuestro presente y nuestro futuro.
(Esta última parte la escribió, después de releer el libro de Hebert G. Wells, o más bien después de estar boludeando con Hiro).